Te habrás fijado que volar a Europa desde América demora menos que tu vuelo de regreso. Hay una razón y te la explicamos.

DESDE CUALQUIER punto del planeta, siempre toma menos tiempo volar hacia el este que al oeste, porque a 10 mil metros sobre la superficie de la Tierra, una corriente o chorro de aire (Jet Stream) se desplaza en ese mismo sentido a velocidades que pueden alcanzar los 300 kilómetros por hora. Estas corrientes se producen por el cambio abrupto de temperaturas en la atmósfera a unos 9 mil metros de altitud. Varían en extensión y velocidad.

Desde los años cincuenta, los pilotos descubrieron este fenómeno y desde entonces, vuelan dentro de este tipo de túnel de viento que los impulsa.

Por eso si un avión va en la misma dirección que el chorro de viento (México a Madrid, por ejemplo), la Madre Naturaleza le ayuda a avanzar. Pero si lo hace en sentido inverso (Madrid a México) el avión enfrenta los vientos del jet stream y disminuye su velocidad, tomándole hasta 2 ho-ras más para cumplir con el itinerario.

Un caso famoso fue cuando en 2015, un vuelo de British Airways de Nueva York a Londres logró hacerlo en tiempo récord de poco más de 5 horas (una hora menos), gracias al jet stream que lo impulsó hacia el este, ¡a más de mil kilómetros por hora!

Precisamente porque las corrientes varían en longitud y velocidad, nunca tendrás un vuelo que tome exactamente el mismo tiempo. ¡Cada viaje es una aventura!

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