Quizá su baile no sea tan popular como el jarabe tapatío de Jalisco, pero la Danza de los Viejitos tiene su atractivo y se puede apreciar en las calles de Michoacán, México.

CAMINABA UN DOMINGO cualquiera por el centro de Morelia, cuando escuché el zapateo. Avancé un tanto más y entre la muchedumbre descubrí en la plaza principal a “los viejitos” ejecutando danzas ancestrales del pueblo purépecha.

Fue una tarde de lujo porque nunca los había visto en persona. Se cree que el origen de esta tradición se remonta a los rituales de chamanes que pedían por la salud y las cosechas, en tiempos prehispánicos.

No hay como verlos bajo el hermoso cielo azul de Michoacán, portando esas máscaras de ancianos sonrientes y cabello de zacate, ataviados de coloridos zarape sobre su ropa de manta, sombrero de paja y cintas de colores. Y junto a ellos, unos pequeñitos iniciándose en esta danza, tal como se hace en Jarácuaro, cuna de esta tradición.