QUE NO SEA SÓLO UNA TARDE EN SANTA MÓNICA

Con el sol de playa californiana, el escenario de película y el ambiente del artista, Santa Mónica me embriaga de su propia personalidad, a pocos pasos de la ciudad de los sueños.

A 25 kilómetros del centro de Los Ángeles, Santa Mónica es más que una playa bonita de la gran ciudad. Al llegar, observo ese “glamour hollywoodense más bien teñido por un animado, casual y hasta bohemio ambiente de playa; sus fachadas son mediterráneas en tonos claros y pareciera que sus habitantes son, en su mayoría, artistas, escritores, deportistas y gente en retiro.

Al pasear por sus calles, encuentro personas disfrutando del sol en los jardines o en las bancas de madera de una de sus arterias principales, 3rd Street, que es un paseo de altísimas palmeras, tiendas de diseñador y cafeterías artísticas. También, es escenario de músicos, bailarines de rap, actos circenses, magos y pintores. ¡Y qué decir de la comida! Está lleno de restaurantes para todo gusto y bolsillo.

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Como si fuera un lugar en infinitas vacaciones, Santa Mónica transmite tranquilidad y libertad; será porque en los sesenta se empezaron a establecer artistas y activistas, como la actriz Jane Fonda o el escritor y poeta Charles Bukowski, quienes procuraron desde entonces el ambiente que ahora se vive. Y sumergida en tales ideas, no dudo en comprarme un refrescante smoothie y sentarme a ver una película en una pantalla al aire libre.

63524606-28165902Más tarde, me dirijo a la playa. Gente bronceada de la costa oeste estadounidense llega constantemente hasta la arena en carros, jeeps, bicicletas y patinetas, dispuestos a tender sus tapetes al sol, montar picnics, lanzarse a surfear, o todo lo anterior. Luego, paseo por el muelle de Santa Mónica, entre puestos de comida, helados, golosinas y juegos de feria. Ahí me pregunto, ¿qué es más icónico en este muelle que su enorme rueda de la fortuna y su montaña rusa? Estas atracciones son parte del parque de diversiones, Pacific Park, que ahí se encuentra.

El muelle de Santa Mónica, inaugurado en 1909, fue el primero construido en concreto de toda la costa oeste de Estados Unidos. En sus inicios, fue punto de encuentro de los apasionados de la pesca, y en años posteriores, el muelle original se amplió para construir el parque de diversiones. A esto siguieron varias renovaciones, que incluyeron la construcción de una montaña rusa, un salón de baile, y un embarcadero donde el mismo Charles Chaplin compró un espacio. Ya durante tiempos de la Segunda Guerra Mundial, fue importante puerto comercial de pesca en la zona.

Santa Monica

Hoy continua fiel a sus propósitos, pues en él se puede pescar, zarpar en barco, y disfrutar de los juegos mecánicos o simplemente de los rayos de la tarde. También, se organizan recorridos históricos para los más curiosos, pues no todos saben, por ejemplo, que justo en Santa Mónica vivió el marinero Olaf C. Olsen, quien según dicen inspiró la creación del famoso héroe come espinacas, Popeye el Marino.

Santa_Monica_3rd_Street_PromenadeAl atardecer me subo a la rueda de la fortuna, para así observar, una vez más, toda la bahía. Los juegos del parque de diversiones y el muelle se iluminan de varios colores, y el mar se confundiría con el cielo si no fuera por la línea de luz que deja el sol a su partida. Algunas nubes bajas forman una ligera neblina, cuando me queda claro que una tarde en Santa Mónica no es suficiente.

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