Las navieras prefieren tripulantes del país asiático por sus vocación de servicio.

SI HAS VIAJADO en crucero te habrás dado cuenta que nunca faltan filipinos atendiéndo en restaurantes y bares, camarotes o cualquier otra área de atención a los pasajeros.

No es casualidad porque aunque las compañías contratan a personal de todo el mundo, éstas tienen especial predilección por trabajadores de aquel país ya que siempre ofrecen una sonrisa al pasajero y saben dar lo mejor de sí.

Royal Caribbean, la segunda naviera más grande de la industria, emplea a 11 mil filipinos en sus barcos; son el 60% de su planta laboral, e incluso mantiene un centro de capacitación en el país asiático, con capacidad para entrenar a 2 mil personas mensualmente.

Curiosamente, existe una tradición para contratar filipinos, quienes décadas atrás hacían trabajos en navíos de la marina estadounidense durante los años de la colonización. Hoy lo hacen en navíos comerciales.
Laborar en un crucero no es nada fácil: son largas jornadas y requiere de vivir en alta mar muy lejos de la familia, por extensos periodos del año, en tanto que el sueldo depende de las propinas. Sin embargo, para los filipinos -muchos de ellos casados y con hijos- es un ingreso que difícilmente obtendrían en su país.

En mi último viaje en crucero, mi esposo y yo tuvimos la fortuna de ser atendidos en un barco de Celebrity por un mesero y un recamarero filipinos. Puedo asegurarles que su trato es de lo mejor que hemos experimentado. Su sonrisa era sincera y nos hacían sentir que les importaba nuestro bienestar durante el recorrido por el Mediterráneo. Nunca antes habíamos tenido tanto gusto de dejar una propina tan bien merecida.

En tu próximo crucero no olvides que gracias al esfuerzo de toda la tripulación es posible la hazaña de vacacionar sobre las olas del vasto mar.