MICHOACÁN DÓNDE SE HONRA A LOS ANTEPASADOS

No hay celebración que se le parezca, ni invitados que sean iguales a otros, por algo la UNESCO distinguió a la festividad del Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

DSC_5237Las celebraciones de Todos los Santos y del Día de Muertos, −o de los Fieles Difuntos−  tienen un significado especial en México; recordamos a quienes han dejado este mundo y nos lleva a un recogimiento espiritual. Pero hay comunidades indígenas en donde tiene una mayor trascendencia, más que una tradición es una expresión de cómo se concibe la vida, tal como lo ven los purépechas de Michoacán.

DSC_5180Para todo el estado de Michoacán es una de las celebraciones de más importantes, todas las comunidades se preparan para esta festividad, y aunque cada una determina la manera en que la realiza, es en la región lacustre donde los habitantes abren sus puertas a quien los quiere acompañar, en especial los poblados de Pátzcuaro, Tzintzuntzan, Janitzio, Ihuatzio y Zirahuén.

Para los que habrán de llegar

Antes del 1 y 2 de noviembre se deja de  lado la vida cotidiana, es tiempo de prepararse para esos días especiales cuando coinciden los de este mundo con los de la otra vida. Las casas se adornan con flores de cempasúchil, se ponen altares y se hace la comida que cada comunidad considere que es de fiesta.

Regresan los angelitos

DSC_5190El 31 de octubre por la noche empiezan a llegar los angelitos o ánimas de los niños que murieron sin haber contraído matrimonio. El padrino de bautizo es el que lleva la primera ofrenda: un arco arreglado con flores de cempasúchil. También se les ofrecen dulces con la figura de ángeles, juguetes y hasta ropa.

Los angelitos dejan de llegar hasta el 1 de noviembre a la media noche, es el turno de los adultos, de las ánimas mayores que se les espera hasta el día dos a la media noche.

Desde el mundo no material

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FOTOGRAFÍAS: ARIEL DA SILVA. CORTESÍA DE PATZCUARO.COM

Los anfitriones de la casa disponen todo para recibir la visita de parientes y amigos, que llevan como ofrenda frutas, pan o velas y se sientan alrededor del altar para esperar el ánima. Algunos altares tienen imágenes religiosas, fotografías de los que dejaron este mundo y sus objetos personales para evocarlos. También colocan vasos con agua para las ánimas que llegan sedientas y un camino de pétalos de cempasúchil para guiarlos en su camino.

Poco después, los anfitriones ofrecen alguna bebida  a sus invitados y comen los alimentos preparados, empieza la fiesta y convivencia con el ánima, en un ambiente de tristeza y alegría, pero con la esperanza de que volverán a reencontrarse.

Algunas comunidades sienten que tiene más relevancia esperarlos en el panteón; adornan la tumba, llenan la cruz de flores y colocan fruta, pan y encienden velas. Todo está listo, sólo queda esperarlos¿Quieres verlo en video? Aquí.

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