En el Viejo Continente también hay un monumento de la Libertad, pero su historia es muy diferente al de Nueva York. 

SE ENCUENTRA en Riga, la capital de Letonia, y conmemora a los soldados que murieron en 1918, defendiendo la soberanía del país ante el dominio ruso.

El gigantesco obelisco, fue levantado en 1935, midiendo  42 metros de altura, con 56 esulturas en cuatro niveles. Sobresale la estatua de una mujer sosteniendo tres estrellas doradas, que simbolizan la unión de las tres regiones históricas de Letonia.

Sin embargo, el país más tarde volvió a ser conquistado por la Unión Soviética y como era de esperarse, a Moscú no le hacía mucha gracia un monumento que celebrara la liberación del yugo ruso por l que quiso deshacerse de la obra de 42 metros de altura, hecha de granito, travertino y cobre. Por fortuna sobrevivió y hoy que Letonia es una república libre y miembro de la Unión Europea, mantiene con orgullo este símbolo, cerca del casco antiguo, con una guardia de honor.