LA ESPAÑA DE SEMANA SANTA

La religiosidad de los españoles se manifiesta cada año en las tradiciones de Semana Santa.

PROCESIONES QUE conmemoran la Pasión de Cristo recorren las calles de gran parte de España, en hermandades o cofradías que se remontan a la Edad Media, cuando las enfermedades, el hambre y demás penurias acercaban a los fieles a la penitencia.

Es sobrecogedor ver a los penitentes o nazarenos portando su túnica y larga capucha con la doble función de esconder el rostro del pecador y elevar la penitencia al Cielo valiéndose del largo cono que portan. Les acompañan los costaleros, que si bien no cargan penas a cuestas si llevan las pesadas imágenes de Jesús y María, adornadas de velas y flores, en tanto las mujeres andaluzas portan la mantilla negra en señal de duelo.

Las procesiones de Sevilla son conmovedoras, particularmente la noche de Madrugá, (de Jueves a Viernes Santo), cuando las cofradías se abren paso siguiendo a la Hermandad del Silencio en su marcha hacia la Catedral. En el camino todos se detienen cuando algún sevillano canta una saeta desde su balcón; el canto de tono flamenco y sin acompañamiento recuerda a las multitudes algunos pasajes del Evangelio.

Las procesiones del centro de España son más sobrias y antiguas, especialmente la de Zamora, de 1179. También están las de Salamanca y Valladolid, esta última con figuras religiosas del siglo 16.

Es una semana de recogimiento, donde aparecen en las mesas españolas las torrijas: el pan de varios días que se baña en leche, se reboza en huevo y endulza con miel o azúcar.

Para los miles de extranjeros que llegan en la Semana Mayor, la experiencia de una tradición religiosa como la de España trae momentos que difícilmentese olvidan.

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