Finalmente el juego llegará a Japón y al igual que países vecinos, buscará que sus casinos sean tan atractivos para el turista como el Monte Fuji.

Dicen que los juegos olímpicos cambia para siempre la ciudad y el país donde se efectúan. Tal parece que esto será cierto en el caso de Japón, que además de transformar el paisaje urbano de Tokio, también ha decidido legalizar los juegos de azar, un «demonio» al que por 15 años se han opuesto los políticos del país nipón, pero que al fin de cuentas consideraron necesario para impulsar el turismo de los próximos años.

Y es que la economía nipona anda mal mientras que a su alrededor, otros países asiáticos han generado bonanza con el juego, entre ellos Singapur, Filipinas, Corea del Sur y Macao (famosa por considerarse Las Vegas de Oriente).

Hasta ahora solo estaban autorizadas las loterías y ciertas apuestas deportivas en caballos, barcos y bicicletas, además del pachinko, una versión moderna del juego de pinball donde se avientan bolitas de acero para ver qué camino llevan y así poder ganar… más bolitas.

Tradicionalmente Japón ha prohibido el juego ya que teme que provoque la ludopatía entre la población, el crimen organizado y el lavado de dinero. Sin embargo, para atraer a los extranjeros y de cara a los Juegos Olímpicos Tokio 2020, el gobierno actual ha logrado la aprobación de las dos cámaras del parlamento para la operación de casinos en complejos destinados para tal efecto, incluyendo hoteles y centros comerciales.

Interesados en el negocio no faltan; las firmas bien posicionadas en el giro como Wynn Resorts, Caesars y MGM Resorts tienen un pie prácticamente en la tierra del sol naciente.

Según encuestas, los japoneses se oponen en su mayoría a la apertura de los casinos. De hecho, esta propuesta ha sido discutida desde hace 15 años, sin haber logrado su aprobación parlamentaria. Pero bueno, los Juegos Olímpicos vienen en camino y todo indica que Japón tendrá un atractivo más para el evento que promete ser uno de los mejores en la historia.