Luego de fuertes erupciones en 2017, las autoridades han reabierto parcialmente el Parque Nacional Volcán Poás, uno de los más atractivos del continente americano.

SUBIMOS entre regiones cafetaleras y muy fértiles a 2,700 metros sobre el nivel del mar, pasando por Alajuela, la segunda ciudad más grande de Costa Rica, hasta llegar al Parque Nacional Volcán Poás. Ahí nos bastó con ver las fumarolas que emanan del ácido sulfúrico de su cráter principal, para convencernos de que aún está activo. Su diámetro de más de uno kilómetro es uno de los más grandes del mundo y su aspecto pareciera de otro planeta.

En este mapa se aprecia con toda claridad el recorrido del Parque Nacional cuyos atractivos principales son el crater del Poas y la laguna de Botos. Todo el recorrido se realiza a pie en senderos de pavimento o terracería que no exigen más esfuerzo que la marcha. Es importante darse el tiempo al caminar para no tener dificultades al respirar, dada la altura.

Uno de los grandes atractivos del Parque Nacional Poas es que cuenta con una vegetación exhuberante y a la vez exótica. Llama la atención que justo alrededor de la boca del Poas se limita la vegetación, quizás por las afectaciones que provocan las fumarolas sulfúricas a su alrededor. Pero a partir de cierto radio del cráter, la explosión de flora es impresionante.

Muy cerca del cráter se encuentra la laguna Botos, de amplio radio y cuyas aguas tranquilas despistan a quien desconoce que se está en región volcánica. Aquí el verdor es abundante y sobre sus aguas se desplazan lentamente las nubes generadas entre los océanos Atlántico y Pacífico, ambos relativamente cerca.

La Laguna Botos se encuentra a un nivel más alto y requiere de ascender en escalinatas bien construidas para los visitantes, disfrutando de la intricada vegetación a su paso. Esta parte se mantiene cerrada al público desde 2017.

Siempre hay que estar alertas ya que se trata de un volcán activo y tal como sucedió en 2017 hay que seguir instrucciones de seguridad. Las autoridades han puesto gran esfuerzo para contar con los recursos que puedan garantizar el resguardo de los visitantes en caso de presentarse actividad volcánica.

Aquí apreciamos uno de los senderos por los que se recorre el Parque Nacional y la verdad es que es un placer caminarlos a tu propio ritmo. En algunas partes las ramas se entreveran tanto que los rayos del sol tienen dificultad para iluminar los caminos. ¡Toda una experiencia!

Vegetación como la de esta fotografía no puedo sino recordar escenas de Parque Jurásico, la novela de MIchael Crichton que Steven Spielberg hiciera famosa en la pantalla grande. Y es que el paisaje de Costa Rica bien se presta para albergar las historias fantásticas de dinosaurios deambulando por nuestro planeta.

Aquí un ejemplo de la densidas que alcanza tener la vegetación del parque, dando a veces la impresión que se trata de una jungla. Por más que te esfuerzas, llega a ser imposible ver qué hay más allá de las enredaderas, los troncos y las grandes hojas.

Al ingreso al parque (el cual tiene un costo) existe una centro de atención al visitante, con una cafetería y servicios sanitarios. Este es uno de los parques más famosos entre visitantes de todo el mundo y los propios costarricenses.

COSTA RICA, COMO EN PARQUE JURÁSICO