EL TRANQUILO PLACER DE COYOACÁN

Dicen que los pequeños placeres son los que les dan sentido a la vida; la música de un artista callejero, leer ese libro que por tanto tiempo buscamos y hasta el sabor de un churro con chocolate. Eso es Coyoacán.

¿Serán esos sencillos placeres lo que ha llevado a intelectuales y artistas a Coyoacán? Ese Coyoacán que nació como pueblito y que a pesar que actualmente forma parte de la gran Ciudad de México sigue conservando su esencia.

Pareciera que la leyenda inicia en los años treinta, cuando se empezaron a reunir aquí escritores, políticos y artistas; algunos incluso lo eligieron para vivir como Dolores del Río, Manuel Álvarez Bravo, Frida Kahlo, Diego Rivera y León Trotsky en su exilio.

Pero su historia empezó muchos años atrás, cuando Hernán Cortés se dejó llevar por la belleza de sus sembradíos y estableció el primer ayuntamiento; entonces se levantaron mansiones barrocas, así como templos y capillas de los dominicos y franciscanos.

coyoacan

Probablemente por el ejemplo de sus antecesores o por el sencillo placer de estar en Coyoacán y disfrutar de su tranquilidad, los intelectuales siguen llegando, entre ellos Salvador Novo y el mismo Octavio Paz,  quien eligió la Casa Alvarado para pasar sus últimos días.

Los residentes presumen de conservar ese ambiente de paz en medio de la ciudad, de sus viveros que el presidente Lázaro Cárdenas declaró Parque Nacional de la Capilla de La Conchita , donde se dice que doña Marina (la Malinche) rezó por primera vez, y por el rico legado que se puede ver con sólo caminar por la calle Francisco Sosa.

Es así como a pie se descubre un puente del año de 1736, la Casa del Sol, de donde cuentan que Venustiano Carranza escribió parte de la Constitución Política de 1917, y la Capilla de Panzacola, del siglo 18.

COLECCIONPERMANENTE_COLECCIONES_ESPACIOS_351Muchos extranjeros llegan a la calle de Londres en busca del Museo de Frida Kahlo, atraídos por la historia del personaje, y siguen hacia la avenida Río Churubusco donde está el Museo Casa León Trotsky, pero se sienten fascinados por la bohemia que se respira en el centro de Coyoacán en el Jardín Centenario, también conocido como el Parque de los Coyotes, con un quiosco donado por el expresidente Porfirio Díaz.

Enfrente del Centenario está el templo de San Juan Bautista, famoso por sus pinturas y retablos, y sus alrededores  llenos de restaurantes y cafés; librerías como las que ya no hay –según dicen- y locales que venden nieves de sabores inimaginables.

Unas calles más adentro se encuentran esos rinconcitos con olor a churros y chocolate, – imposible no comerlos- y alguna vieja cantina que vuelve a estar de moda.

Así, en medio de la gran Ciudad de México transcurre la vida de los coyoacanenses, quienes han sabido convivir entre intelectuales y muestras barrocas de la antigua  Coyohuacán, lugar de los que tienen o poseen coyotes.

Muchas razones para escaparse un fin de semana.

2 Comments

  1. by Luz Elena Cruz on septiembre 28, 2015  8:49 am

    Tienes razón, no debe faltar el helado en la visita a Coyoacan. A mí también me gusta mucho caminar por sus alrededores y siempre descubro algo nuevo. ¿Qué es lo que te gusta más de Coyoacan?
    Gracias por escribir!

  2. chefalejandrarivas@gmail.com'
    by Restaurantes en el DF on septiembre 25, 2015  12:08 pm

    muy buen post, a mi en lo personal me gusta mucho coyoacan, sobre todo me gusta ir a comer y despues dar una caminata por ahi en lo que se baja la comida para despues comer un rico helado

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