James Jester

En la famosa película Breakfast at Tiffany’s (1961), Audrey Hepburn desayuna en la calle, frente a la famosa joyería neoyorquina con café y croissant, mirando los aparadores. Si la película fuera ahora, el personaje de Holly podría haber desayunado adentro, en The Blue Box Café.

Desde fines de 2017, Tiffany’s & Co abrió al público su propia versión de cafetería, por supuesto en un tono: azul Tiffany’s. Y como bien dice su nombre, el lugar pareciera dentro de una caja de la legendaria joyería de Manhattan.

¿Se puede pensar en un lugar más original para desayunar o comer en la Gran Manzana? La idea ha sido un éxito para Tiffany’s que con el restaurante ha buscado reconquistar clientela en su almacén de la Quinta Avenida, recién remodelado.

Tiffany’s Co.

En los primeros días de operación, las filas en la calle comenzaban desde la madrugada, para lograr uno de los 36 lugares del café, por lo que este año solamente reservando por Internet es posible obtener un asiento en alguno de sus horarios entre 10 de la mañana y 7 de la tarde.

Y es que más que la experiencia culinaria, los comensales buscan la atmósfera sofisticada de esta famosa casa joyera en su versión gastronómica, desde el cuarto piso del edificio y con vista a Central Park. Como puedes imaginarte, todo es servido con gusto exquisito, como si se trataran de joyas, en una vajilla blanquiazul.

Tiffany’s Co.

Para llegar al restaurante hay que abrirse paso entre los diamantes en exhibición, en el primer piso, y acceder al pequeño elevador con concierge incluído.

Es fácil decidirse por alguna opción del menú ya que es de precio fijo en tres modalidades: desayuno ($29 dólares),  comida ($39 dólares) y té ($49 dólares). Para iniciar el día, la propuesta de Tiffany’s es una selección de frutas con café y té, acompañado a escoger de huevos revueltos con trufa, salmón ahumado con queso crema, tostada de aguacate o waffles. La comida incluye una sopa o ensalada como entrada y platillos como club sandwich estilo Charles Lewis, fundador de Tiffany’s.

Quizás la hora del té es la más atractiva pues incluye una selección de platillos dulces y salados, coquetamente dispuestos en una torre de varios pisos, presentados con mucha creatividad, especialmente el postre del Nido Tiffany’s que emula el que se vende por $10 mil dólares, hecho de hilos de plata y porcelana.

Adicionalmente se ofrecen unos cuantos postres a la carta y bebidas no alcohólicas.

La idea ha sido exitosa y las reservaciones se hacen con meses de anticipación. Si deseas visitar The Blue Box Café, ve haciéndolo con tiempo porque aún faltan muchos que quieren revivir la glamurosa experiencia de Audrey Hepburn.

Wacek

 


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