De Pretoria a Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el lujoso Blue Train recorre los mil 600 kilómetros en 27 horas, haciendo alto en las minas de diamante y ofreciendo unas de las suites más lujosas del mundo. 

EN UNA ERA donde el glamour de viajar en tren ha perdido terreno, aún quedan joyas como el Blue Train, un hotel de lujo sobre ruedas, cuyos vagones ofrecen suites completamente equipadas con dos camas, baño con regadera y tina, televisión de alta definición y muchas amenidades que no piden nada a un hotel de cinco estrellas, incluyendo el mayordomo.

Para felicidad de los pasajeros, la locomotora solo avanza a 90 kilómetros por hora, lo que permite disfrutar del paisaje y el propio tren en un itinerario que toma 27 horas.

Todos los alimentos y bebidas están incluidos en el boleto; el vagón comedor ofrece en dos turnos delicias culinarias de África, como cordero de Karoo y filete de avestruz a las ostras de Knysna, acompañado de una selección de vinos del Cabo. Adicionalmente, a toda hora hay servicio de bocadillos y bebidas al compartimento.

Este tren surgió el siglo pasado de la necesidad de trasladar a pasajeros de Johannesburgo a los barcos que salían a Inglaterra desde Ciudad del Cabo.

Lo más interesante de esta ruta en el sentido Pretoria-Ciudad del Cabo, es la visita incluida a la mina de diamante de Kimberley, donde se encuentre el mayor agujero excavado a mano del mundo. Justo en esta región fue que la firma DeBeers comenzó a forjarse en un emporio de diamantes.

Los pasajeros admiran el Big Hole y lo que fue el New Rush que llevó a cientos de hombres a buscar fortuna ahí. Un viaje en el tiempo que vale la pena vivir.