LAS CASETAS TELEFÓNICAS BRITÁNICAS ¡EN PELIGRO DE EXTINCIÓN!

Las casetas de teléfono británicas son una invención del periodo de entreguerras, que acompañó a varias generaciones de la Gran Bretaña del siglo 20 y se convirtió en un símbolo nacional. Pero la telefónica BT se ve en la encrucijada sobre qué hacer con este icono de la cultura inglesa, que aunque amada por los ingleses, la realidad es que ya no tienen gran utilidad.

Yo creía que las casetas de teléfono inglesas eran rojo sangre para darle algo de color a los ingleses, quienes muchos días del año se la pasan bajo cielos nublados. Pero al igual que los taxis amarillo chillón de Nueva York, me enteré que la idea original de la General Post Office británica era que la gente pudiera identificarlos rápidamente… (cómo si fueran a moverse de esquina). Quizás en la ciudad era comprensible, pero las áreas rurales suplicaron en su momento un color menos estridente y lograron que algunas fueran pintadas de verde o gris militar.

Un par de países llegaron a adoptar el famoso diseño, conocido por los fabricantes como Quiosco K, pero fue la Gran Bretaña la nación que vio en sus calles una multiplicación imparable de este invento que atendía a la creciente necesidad de utilizar el maravilloso invento llamado teléfono. No solo hubo un modelo K; fueron varios identificados por un número: K1, K2… etc. De ellos, el más famoso fue el K6, a cargo de Sir Giles Gilbert Scott para conmemorar los 25 años de reinado de Jorge V. No por nada el diseño incluía en la parte superior de tres de sus lados un grabado con la corona real.

Fue así que desde 1935 el paisaje urbano y rural de las islas británicas comenzaron a poblarse de casetas K6 hasta alcanzar una «población» de 60 mil unidades en 1983. Quien las haya visto con sus propios ojos habrá notado su construcción no fue nada barata, pues se hacían con vidrio de buena calidad y fierro que ya quisieran tener algunas cajas fuertes. La idea era que el usuario pudiera hablar sin ruido externo y protegido de las consabidas inclemencias del temperamental clima inglés. Vamos, hasta abrir la puerta era una hazaña para esta pequeña fortaleza callejera y símbolo de la modernidad del siglo 20.

Si viajas a Inglaterra no dudes en tomarte la foto en una caseta roja porque están desapareciendo. Los británicos ya casi no usan las famosas casetas telefónicas que tanto nos gusta al resto del mundo. En 10 años, su uso ha caído en 90 por ciento al grado que el año pasado 700 teléfonos públicos ¡no fueron usados ni una sola vez!  ¿Qué hará British Telecom? Retirar un tercio y venderlas a quienes quieran tener este clásico del diseño inglés, el cual no tarda en ser exclusividad de museos. ¿Su precio? Alrededor de $50 mil pesos.

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Las casetas rojas han sido por décadas, parte del paisaje urbano y rural de todo el Reino Unido.

 

 

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