Campeche 16De no ser porque el sol  atraviesa el cielo azulísimo, pareciera que los relojes de Campeche vacilan cada que avanzan un segundo. En el centro histórico, el tiempo resiste la marcha, acorazado entre lo que queda de las murallas y fuertes que siglos atrás protegieron a los habitantes de la pesadilla del Virreinato: los piratas.

Entonces, San Francisco de Campeche era el puerto más importante de la Península de Yucatán; desde ahí se emprendió la conquista de poblaciones mayas y se desarrolló una próspera industria alrededor del palo de Campeche, que tiñó de negro y azul las telas de la Nueva España y Europa.

campeche 15Orgullosos de su pasado, los campechanos han hecho del casco viejo un museo al aire libre, con cuadras enteras de fachadas multicolor  y calles adoquinadas como la peatonal calle 59, que a lo largo de cinco manzanas exhibe esculturas entre cafeterías, museos y la sonrisa de los habitantes.

Campeche es para caminar sin plan alguno y dejarse sorprender. Eso sí, al caer la tarde, el ritual obligado está en el malecón; ahí, gaviotas y campechanos bañados por el ocre de los últimos rayos, despiden el día mientras el oleaje golpea con fuerza, recordando que del mar alguna vez llegaron alegrías y desdichas que hoy definen su ciudad.