Llegamos a Australia buscando tiernos koalas en cada árbol que veíamos, y al visitar la ciudad de BRISBANE nos topamos con decenas de ellos que viven trepados en los troncos del antiguo santuario, hogar de la exótica fauna del país.

Jack and Jill fueron los primeros dos koalas que llegaron al Santuario de Lone Pine hace casi noventa años, y este lugar rodeado de enormes árboles a borde de río se convirtió en su hogar; con el tiempo muchos otros animales típicos de Australia lo fueron poblando a las afueras de la cautivante ciudad de Brisbane, en el territorio de Queensland (al este del país).

Emocionados, nos adentramos aquella tarde en este fresco santuario de caminos arbolados, mientras poco a poco aparecían los más de 130 koalas que colgaban de sus troncos, comían y luego se ponían a dormir, pues como es sabido, ¡pueden hacerlo hasta 22 horas al día! Quizás por eso, o por el hecho de que parecen ositos de peluche, nos colmaban de ternura cual bebés, especialmente cuando pudimos abrazarlos y sentir su suave pelaje olor a eucalipto. Mi corazón quería llevarse uno a casa.

IMPRESCINDIBLE es tomarse la foto con los koalas que se acomodan en nuestros brazos cual pequeños bebés, y huelen a eucalipto.

IMPRESCINDIBLE es tomarse la foto con los koalas que se acomodan en nuestros brazos cual pequeños bebés, y huelen a eucalipto.

Por supuesto que en este santuario los canguros son igualmente visitados en un área protegida. Cuando nosotros entramos a su territorio, decenas de ellos brincaban cuesta abajo hasta detenerse frente a los turistas que amigablemente les daban de comer. Sentimos como los canguros tomaban de nuestras manos el alimento (algo parecido al cereal) y luego miraban distraídos el paisaje.

También encontramos aquí otros animales de la región: demonios de tasmania, dingos y venenosas serpientes. Sin embargo, yo estaba encantada con las aves multicolor de exóticas crestas que parecían observar cada uno nuestros movimientos y hablarnos con sus cantos. Muy cerca del puente de madera que une dos áreas del santuario, los pericos australianos extendían sus alas presumiendo sus plumas de arcoiris y volaban libremente entre los árboles hasta reposar en los hombros y las cabezas de la gente.

A menos de media hora del centro de Brisbane, el Santuario de Koalas Lone Pine, nos regaló una de las mayores emociones de nuestro viaje, y los koalas, sin lugar a dudas, robaron nuestros corazones.