AMBERES, LA BÉLGICA QUE DESTELLA

Joyas, arte y moda por acumulación; así podría definirse esta provincia del norte de Bélgica, a orillas de un río de leyendas.

Es muy probable que ese diamante que traes en mano (o en mente), haya pasado por Amberes. Por esta ciudad belga, en la región de Flandes, transita alrededor del 85 por ciento de la producción mundial de diamantes, así que las posibilidades son muy altas. Además, es la segunda ciudad más grande del país – después de Bruselas, la capital –, y goza de un lugar privilegiado, a orillas del río Escalda. Su puerto, por estar tierra adentro del continente, le ha concedido relevancia internacional como el segundo más grande de Europa. De hecho, siglos atrás fue ambicionado por Napoleón Bonaparte para establecer sus barcos militares, durante la ocupación francesa.

En Amberes habita una de las comunidades judías más importante de Europa, y ellos precisamente, iniciaron el negocio de los diamantes, que ahora caracteriza más a la ciudad que el famoso pintor Peter Paul Rubens. Fue aquí, que este icónico artista del siglo 16, favorito de reyes, desarrolló gran parte de sus obras que hoy se pueden visitar en la Catedral y el Museo de Bellas Artes de la ciudad. Y como inspirados por ese espíritu artístico, también surgieron los Seis de Amberes, reconocidos diseñadores de moda que desde los ochenta han sido la semilla de la moda en Bélgica y ejercido influencia en toda Europa.

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La Estación Central de trenes en Amberes, tiene un techo de cristal de 43 metros de altura, por donde se filtra la luz del día. Luego, una enorme cúpula corona el edificio de más de un siglo de historia, moteado de 20 tipos de mármol, como si fuera un palacio ferroviario. No por nada, la estación en sí se considera el gran diamante de la ciudad.

Justo al salir, se encuentra el barrio de los diamantes, donde los talleres trabajan las piezas, los comercios las venden, y las escuelas enseñan a pulirlos. Ahí camina uno  encandilado por un constante brillo, mientras profesionales transforman las gemas frente a tus ojos, y quizás te animes a adquirir alguna joyería. Y aunque estas calles son una verdadera exhibición, el Museo del Diamante nos lleva de la mano por tres niveles, a conocer la geología de los diamantes, los procesos de extracción y producción, la historia del comercio de joyas e incluso a apreciar algunas piezas famosas.

A cualquier hora queda a mano el centro de la ciudad, donde destaca la Plaza Mayor, rodeada de numerosas tabernas de cerveza, y la gran figura de Silvius Brabo, héroe fundador de Amberes (según la leyenda, Brabo derrotó al gigante del río Escalda, que cobraba un peaje a los barcos que quisieran pasar, y si no pagaban, cortaba la mano de su capitán).

Diamond on white backgroundVerdad o fantasía, lo cierto es que Amberes no existiría sin su río, testigo de la llegada diaria de diamantes, que esperan ser pulidos hasta brillar de tal manera, que despierten la sonrisa de sus compradores, en cualquier parte del mundo.

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