Nueve bahías, 36 playas y un solo nombre: Huatulco, “lugar donde se adora al madero”, aquel que plantó Quetzalcóatl —algunos dicen que fue Santo Tomás— cuando un hombre blanco surgió del mar hace más de 1500 años. Quien haya sido, no se equivocó al escogerlo.

cactus-637795_1920UN LUGAR ASÍ no podía pasar desapercibido para los toltecas, mixtecos, zapotecos y otros pueblos que pasaron por estos rumbos; los españoles lo hicieron un importante puerto comercial, con la consecuente llegada de piratas, que a pesar de todos sus saqueos no pudieron robarle la belleza.
Podría decir que Huatulco ha cambiado desde que se convirtió en destino turístico, pero su alma sigue intacta, esa que se califica como belleza natural, casi virgen y sin artificios. Es un solo ser que se divide en nueve bahías, y de ahí surgen las playas que sin ningún prejuicio cuentan su historia y se exhiben abiertamente.
Un paseo en lancha por las nueve bahías acompañados de un guía local, nos abren los ojos ante esa belleza no robada. Cómo ignorar la paciencia de bahía de Conejos, en espera que la descubran, y la arrogancia de la mujer bonita, —eso quiere decir Tangolunda— con sus cinco playas, hoteles de lujo y campo de golf.
La bahía de Santa Cruz, se siente orgullosa de su embarcadero, y cuenta cómo en su playa La Entrega, traicionaron al insurgente Vicente Guerrero y lo entregaron para fusilarlo.

bahias huatulco
El romanticismo de Cacaluta es evidente por su forma de corazón y a la que sólo se puede llegar por mar, mientras que la unión de las bahías Maguey y El Órgano es inseparable, casi se diría que son almas gemelas. Juntas comparten la visita de diferentes aves y una tranquilidad que pocas veces se puede sentir.
En bahía Chahué, se siente el calor del pueblo oaxaqueño en su población La Crucecita, y sus tres playas rodeadas de vegetación. Sin ser ostentosa, bahía Chachacual es dueña de una gran reserva ecológica, y dos playas vírgenes. Por último San Agustín, la más grande de todas las bahías, rodeada por islas rocosas que parecen proteger un arrecife de coral blanco escondido dentro de sus aguas.
A lo largo de su historia, Huatulco ha obtenido la Certificación Internacional EarthCheck como Comunidad Turística Sustentable, además de ser la primera en el mundo con el certificado EarthCheck Gold, y tener el Distintivo S (Garantía de Sustentabilidad) de México. Quizás estos nombramientos no te digan nada en especial, pero tienen que ver con el cuidado del medio ambiente y la conservación de recursos naturales.
Por demás está describir la pureza azul del mar y la textura de una arena dorada y blanca que tienen sus playas. Huatulco es bello por donde se mire, nadie se lo ha podido robar y simplemente por eso hay que quererlo…por bello.