Cada que he ido a Zacatecas me da una sensación de nostalgia. Es inevitable admirar los edificios de siglos atrás, levantados en el espacio que le permite el terreno rugoso entre el Cerro de la Bufa y el Cerro del Grillo, y no remontarse a momentos históricos que giraron en torno a la plata y otros minerales que tanto atrajeron a buscadores de fortuna y que definieron para siempre el destino de la ciudad.

De aquí surgía la quinta parte de la plata de todo el mundo, por aquí llegaron jesuitas, dominicos, agustinos y franciscanos, desde aquí los conquistadores se prepararon a dominar territorios que aún no tenían nombre y que hoy se llaman California, Nuevo México, Nevada, Colorado y Texas. También fue aquí donde Pancho Villa venció a Victoriano Huerta en la Toma de Zacatecas de 1914.

A Zacatecas solo puede conocérsele si uno se interna uno en sus entrañas, se le admira desde las alturas y se pierde en su laberinto de calles. Con cámara en mano camino por las calles tratando de capturar esa historia que perdura en la ciudad capital que para mi gusto es una de las más bellas e interesantes de México.

Fotografías: Armando Dájer