Esta es la Mezquita Azul, la más famosa de Estambul y una de las más bellas del mundo islámico.

FUE CONSTRUIDA en el siglo 17 para rivalizar con la belleza de Hagia Sophia, la gran basílica convertida en mezquita imperial (hoy museo), justo del otro lado del parque Sultanahmet, donde comí un simit, el pan típico de Turquía, sentado entre unos gatitos que aquí son muy consentidos.

En esta mañana, ya perfumada por las aguas del Bósforo, recordaba el paseo al interior de la Mezquita Azul y sus techos decorados con 20 mil azulejos de Nicea, fabricados en el tono que hace honor a su nombre. Fue el Sultán Ahmed I quien la mandó construir con el sueño de hacerla lo más grandiosa posible. Por ello no dudó en ordenar ponerle seis minaretes, o torres de oración, el mismo número que hay en la ciudad sagrada del Islam, la Meca, Arabia Saudita. Esto fue un escándalo en su momento hasta que el sultán mandó construir un séptimo alminar en la Meca.

Como puedes ver, las bancas de este parque no tienen respaldo y permiten sentarse a apreciar la Mezquita Azul o darse la vuelta para admirar a Hagia Sophia. Entre estos dos símbolos de Estambul, turistas de todo el mundo van y vienen asombrados de la belleza de esta ciudad, protagonista de la historia mundial.