A tan solo una hora de Madrid, Toledo es una de las ciudades más encantadoras de toda España, gracias a su arquitectura medieval, su ubicación dentro de La Mancha y el fino trabajo en damasquinado, de sus artesanos. Un vaso, jarrón o cualquier pieza damasquinada es un valioso obsequio que debes considerar en tu visita a esta provincia.

 

Pueden ser unos aretes, un pequeño alhajero o la clásica espada para abrir cartas, pero el damasquinado es el souvenir obligado en tu visita a Toledo. Incorporar oro y plata a un metal común no es tan fácil, se requiere de una visión artística de parte del artesano para plasmar en una pieza, un arte que tiene mucho de mudéjar, y otro más de español.

Se requiere de mucha habilidad y experiencia pues no cualquiera puede golpetear con precisión sobre el metal, abriendo surcos con un cuchilla, de manera que se forme un dibujo cuando se introduce en ellos el hilo de oro o plata. Aunque el proceso ya se ha industrializado, aún existen muchos artesanos toledanos que han dedicado años a realizar hermosas piezas a mano .

Artesano formando surcos en el metal

El artesano debe trazar con cuidado el dibujo sobre el metal.

Hilo de oro incrustado en pieza artesanal.

España heredó este arte de Damasco, Siria, en el siglo 7.

Cuando viajas a Toledo, es inevitable encontrarte una tienda de damasquinados en cada cuadra. Incluso, es usual que si tomas un tour a la ciudad, el recorrido incluya una visita a uno de los muchos talleres artesanales. Ahí podrás ver cómo a través del damasquinado, se transforman simples objetos en obras de arte. De ahí que la dedicación puesta en cada pieza haya sido apreciada por el Museo del Ejército de Madrid, el Palacio Real Royal Armerías de Madrid y hasta el mismo Metropolitan de Nueva York, donde hay ejemplos de armaduras, espadas y sillas de montar con esta técnica, que sin duda te transporta a la bella ciudad de Toledo.

Vista de la ciudad de Toledo

Toledo es una de las ciudades que produce la mayor cantidad de arte damasquinado en el mundo.  (Fotografías: Armando Dájer).