Un restaurante londinense alcanzó primer lugar. ¿El problema? El lugar no existe. Queda claro que no todo es verdad en la web. 

HOTELEROS, RESTAURANTEROS y otros proveedores de servicios turísticos de todo el mundo tienen pavor de las opiniones de sus clientes en TripAdvisor y otros sitios de opinión, ya que los comentarios pueden llevarlos al éxito rotundo o la qui

 

ebra total de la noche a la mañana.

Por eso no han faltado los empresarios que paguen a gente para que escriban opiniones favorables … aunque ni siquiera se hayan hospedado o hayan probado un solo platillo.

Uno de esos “escritores” es Oobah Butler, inglés de 22 años. Y no le iba nada mal: restauranteros londinenses le pagaban 10£ por cada opinión favorable en TripAdvisor, Yelp u otros sitios especializados. Sin embargo, no contaban con que un día Butler tendría remordimientos de ver cómo sus mentiras generaban ganancias millonarias y entonces se propuso demostrar al mundo el fraude.

 

Butler creó un restaurante fantasma llamado “The Shed at Dulwich” y lo hizo subir hasta la primera posición entre los listados de Londres, con 104 comentarios… todos escritos por familiares. Comensales de todo el mundo, deseosos de probar tan recomendado “lugar” llamaban al teléfono que aparecía en el sitio web ficticio para hacer reservaciones hasta con meses de anticipación, pero siempre estaban “completamente llenos”.

Finalmente, Butler decidió revelar el engaño en diciembre pasado, dejando en evidencia que los sitios de opiniones pueden estar viciados de muchas formas.

Otro ejemplo es el de la electrónica china Huawei, denunciada en febrero pasado por pagar para que aparezcan más de 100 opiniones positivas de sus productos en el web de Best Buy. También están los productos que ofrecen descuentos si escribes una buena opinión de ellos en Amazon y ni qué decir de los escritores que en este mismo sitio han escrito opiniones maravillosas sobre su propio libro, valiéndose de pseudónimos.

Para el caso de los viajes, esto es muy delicado porque no quieres llegar a un hotel, comer en un restaurante o volar en una aerolínea que no sea lo que creías. Hasta que no se inventen candados para evitar semejantes fraudes, la opción más segura seguirá siendo una agencia de viajes de la vida real porque el consultor es alguien en cuyas recomendaciones sí puedes confiar ya que su único interés es que seas un cliente satisfecho con los servicios tal cual te los ofreció.