Sea por tradición, salud o mero gusto, el té es una de las bebidas más consumidas en el mundo, y parece conquistar a más personas cada vez. Conoce los puntos más peculiares para disfrutar de los momentos de tu viaje con una deliciosa taza de té.

Su aroma y calor, son cualidades del té que relajan nuestro interior y nos hacen disfrutar el momento. Quizás sólo estamos acostumbrados a las bolsitas de manzanilla o hierbabuena, pero en realidad, se trata de una bebida milenaria en oriente, que cada vez es más gustada en el mundo – por tanto, más común encontrarnos dondequiera las cada vez más populares teterías.

Si has visto una película china que reviva antiguas dinastías, seguro recordarás cómo preparaban los tés con fines medicinales.  Justo China e India, fueron los pioneros de esta bebida que hoy es parte de su día a día, y fácil de encontrar para el visitante en las llamadas casas de té, en zonas turísticas de ciudades como Beijing. Algunas incluyen música, ópera y acrobacias; otras, sirven el té en artísticas bandejas y tazas de porcelana, con cucharas de bambú y toallas en lugar de servilletas. Y hasta es sencillo pedirlo, pues té en chino se dice chá.

Lo que sí es que cada que uno piensa en té, vienen a la mente los ingleses y su tradicional hora para beberlo. No se trata de un estereotipo; el té de las cinco de la tarde es para ellos como el café matutino para los americanos, ¡casi imposible perderlo! Comenzó como un lujo reservado para los aristócratas. Sin embargo, si hoy visitamos Londres, encontraremos infinidad de salones de té que no pierden esta tradición. Como muestra, el salón de té de Fortum & Mason en Piccadilly (reinaugurado hace poco por la misma Reina Isabel II), donde esta bebida es una de las primeras opciones del menú desde 1707. Otros, al interior de elegantes hoteles como The Savoy o The Ritz.

Y tan es parte de su vida que los ingleses lo llevaron hasta Victoria, Canadá, cuando siglos atrás se asentaron en la isla de Vancouver. Ahora podemos encontrar salones de té en sus históricas calles del centro, tan clásicos como White Heather o contemporáneos como Venus Sophia.

Donde han aparecido teterías a montones es en Estambul, Turquía, y no es que antes hubiera pocas; todo lo contrario, hay una casi en cada esquina de la ciudad. Pero recientemente, en el barrio de Tophane, por ejemplo, abrieron numerosas teterías de terrazas y jardines que siguen los pasos de Erzurum Nargile, una de las más antiguas de Estambul. La gente se tumba en enormes cojines a disfrutar de una (o varias) tazas de té y fumar shisha o narguile — las tradicionales pipas de agua para fumar tabaco de sabores (aunque sin nicotina, tiene los mismos efectos en la salud que el cigarro).

En México, por su parte, han ido apareciendo gracias al aumento de su consumo en los últimos cinco años. Euro Te, por ejemplo, es una empresa mexicana que empezó con 40 sabores de té y actualmente tiene más de 150. Llegar a teterías de la cadena Teavana, ahora nos permite disfrutar de un popurrí de posibilidades. Lo mismo pasa en lugares de Guadalajara como La Tetería en Chapultepec, o Porcelain Tea Bar, autoproclamada la primera de la ciudad.

Pero no se compara con Chile, que es el país que más consume té en América Latina. Al parecer se toman más de 200 tazas por persona al año, alcanzando incluso las 350, es decir, cada habitante de Chile consume, prácticamente, al menos una taza de té al día. En Santiago, la capital, lugares como La tetería, ubicada en Providencia, o Zen Tea, han sido precusores en el negocio del té al menudeo.

En gran medida, los impulsores de esta tendencia han sido, por un lado, los beneficios para la salud, y por otro, su sabor que cada vez es más variado: los hay negros, verdes, blancos y rojos; amargos, frutales, especiados y hasta picosos. Es una tradición milenaria que se ha hecho moda, tanto que en países como Inglaterra o Chile ya se llevan a cabo degustaciones de té, como si fueran de vino. Algo así como el Sombrerero Loco preguntando a Alicia (en el país de las maravillas) en la fiesta de no cumpleaños: ¿otra tacita de té?

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