Quienes no se animan a tomar unas vacaciones en crucero pueden tener un número de temores que en realidad desaparecen una vez que toman su primer viaje. En todo caso, veamos algunos de estos miedos.

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COSTO

El precio es quizás el más usual, lo cual no me extraña estimado lector, porque tiempo atrás las navieras dedicaban sus servicios a los vacacionistas con alto presupuesto y quedó el estigma de que el crucero es una opción muy cara. La realidad es que los precios han disminuido al punto de que el costo por día en un barco puede ser igual o menor que una playa todo incluido o unas vacaciones que incluya todas las ciudades de un itinerario de crucero. Solo hay que saber comprar bien ya que las embarcaciones, que son cada vez más grandes, ofrecen mucha diversidad de precios según las fechas, cabinas y planes. Para eso los consultores de viajes somos expertos: ¡nos encanta encontrar las mejores oportunidades para nuestros viajeros!

AMBIENTE

El segundo temor más común tiene que ver con la posibilidad de no disfrutar la experiencia sea por claustrofobia, las amenidades a bordo o los compañeros de viaje. La buena noticia es que tampoco hay justificación. Existe en alta mar tantas opciones que hay un barco para cada tipo de vacacionista.

Pueden ser desde los familiares como los cruceros de Disney hasta los temáticos como los que se especializan en vinos, pero también están los barcos de grandes proporciones que ofrecen tanta variedad que hay algo para cada gusto. En sus albercas, teatros o cualquier área pública las dimensiones son tan amplias que difícilmente tienes la sensación de un espacio cerrado; incluso los camarotes interiores, que son los espacios más reducidos, están diseñados para sentirse muy a gusto. ¡Y no hay que olvidar que no todo sucede en el barco! En cada itinerario hay un número de escalas que te permiten bajar y conocer ciudades o playas fantásticas.

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SALUD

Quienes se marean fácilmente estarán felices de saber que los barcos modernos tienen estabilizadores controlados por computadora y sus enormes dimensiones permiten que apenas se sienta el desplazamiento sobre las olas. Además, las enfermerías a bordo están preparadas con médicos para la atención inmediata de los pasajeros.

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Estos son tan solo algunos de los temores. La realidad es que solo basta tomar el primero crucero para enamorarse de ellos. ¡No conozco a un pasajero que haya abordado una vez y no haya querido volver!