Donde sea que viajes por el país oriental pronto descubrirás el culto a este platillo, que por fortuna puedes preparar en casa.

MÁS ALLÁ DEL SUSHI, el país del sol naciente ha aportado al mundo la sopa ramen, esa deliciosa mezcla de fideos con algún tipo de verduras y carne que se prepara fácilmente y se disfruta a cualquier hora y en cualquier lugar.

Curiosamente, este invento tuvo su origen en China y aunque no está claro exactamente cuando llegó a Japón, todos los historiadores coinciden que después de la Segunda Guerra Mundial los “fideos estirados” (significado chino de “ramen”) ya eran populares en las calles de Tokio.

En 1958 nació la versión instantánea, fabricada por Momofuku Ando, con la marca Nissin. En realidad se le consideraba una guarnición hasta que en los años ochenta fue convirtiéndose en plato principal, donde cada región creó sus propias recetas . Por ejemplo, la versión capitalina está hecha a base de caldo de puerco y carne de pollo, cocinado a fuego lento, en tanto que el ramen en Fukoka se disfruta con carne de puerco, a punto de hervor.
Otra variante es la que lleva el condimento de soya fermentado (miso), utilizado en Sapporo, en la isla norteña de Hokkaido.

La pasión por el ramen es tal que existe el museo Shin-Yokohama Ramen, en Yokohama. En él se explica la historia para la elaboración de los fideos y, lo mejor de todo, un área que recrea los años cincuenta, con distintos tipos de restaurantes para degustar todas las variedades.

¡HAZLO EN CASA!
1 paquete de fideos para ramen, 1 trozo de carne de cerdo, ½ cebolla cambray verde picada, 50 mililitros de salsa de soya, 25 mililitros de sake, 1 trozo de jengibre y 1 huevo cocido. Para el caldo: 750 gramos de pollo en trozos, 1 zanahoria, 1 cebolla, 1 puerro, 1 rama de apio y 1.5 litros de agua.

Caldo de pollo: Limpia las verduras, córtalas en trozos y ponlas en una cazuela junto con el pollo en trozos y el agua. Al hervir, retira la espuma de la superficie. Mantén a fuego medio durante 1 hora y cuela el caldo en un colador. Deja el caldo por un lado y todo lo demás por otro.

Caldo de cerdo: En otra cazuela vierte un poco de aceite que caliente a fuego alto de manera que selles la carne de puerco asentándola un minuto por cada lado. Retira el aceite y añade la salsa de soya, media cucharada sopera de azúcar, la parte verde de la cebolla cambray y el jengibre pelado. Agrega agua hasta cubrir el cerdo y sube el fuego hasta que empiece a hervir; entonces baja la flama a fuego medio durante 40 minutos (a la mitad de la cocción voltea la carne y retira la espuma de la superficie). Mientras, hierve los fideos en otra olla siguiendo las instrucciones del paquete.

Mezcla: Ahora es momento de mezclar los caldos. Calienta el caldo de pollo, añadiendo dos cucharadas de salsa de soya, 50 mililitros del caldo de cerdo colado y sal al gusto.

Para servir, coloca en platos hondos las carnes de pollo y cerdo, los fideos, la mezcla de caldos, las verduras picadas finamente y el huevo cocido en láminas.

¡Provecho!