Una joya de Grecia y lugar de los dioses, Santorini es producto de una de las erupciones volcánicas más destructivas de la historia, dejando tras de sí una mítica historia entre escarpados acantilados y extravagantes arenas que acarician esta isla del Mediterráneo.

santorini

Si en algún lugar es creíble que existiera un imperio “perdido”, ese lugar es Santorini, donde sus construcciones blancas emergen de la montaña y la vista saluda a islas volcánicas. En sus relatos, Platón se refirió a ella como vestigio de la mítica Atlántida, la hermosa isla continental favorecida por Poseidón que quedó sumergida en la profundidad del mar, como castigo a la soberbia de sus gobernantes hace 12 mil años.

La realidad es que Santorini —alguna vez posesión egipcia, y posteriormente romana y bizantina—, es lo que queda de enormes explosiones volcánicas, siendo la última hace más de 3 mil 600 años. Su forma de media luna compuesta por cinco islas rodea el cráter inundado, conocido como la Caldera. Este pequeño archipiélago, accesible por barco o avión, nos recibe en pueblos de estrechas callejuelas, asentados al borde de acantilados y con cientos de comercios, restaurantes y alojamientos próximos a sitios arqueológicos e inolvidables playas de paisajes lunares.

Firá, su blanca capital ubicada a 10 kilómetros del puerto principal de Santorini, es un constante mirador hacia la Caldera. Sus calles se cubren de tiendas, especialmente joyerías, y en su paisaje sobresalen numerosas cúpulas como la de la Iglesia de Agíos Minás, la catedral católica dedicada a San Juan Bautista, y la catedral ortodoxa. Desde esta ciudad, se puede descender en teleférico hasta el puerto viejo de Santorini entre deslumbrantes vistas, o bajar cerca de 600 peldaños a pie o montado en burro.

santorini 2

Al norte de Firá, los poblados de Imerovígli y Firostefáni ofrecen alojamientos, restaurantes y vinaterías colgados sobre el precipicio. En ambos, se ubican lugares excepcionales para disfrutar de la cocina mediterránea, y un hloró tyrí (singular queso de cabra) acompañado de un vino de uvas cultivadas en tierras volcánicas cercanas—las exquisitas uvas blancas de Assyrtiko y las tintas de Mantilaria o Mavrotragano, son propias de la isla.

Para disfrutar de los atardeceres más espectaculares, es imprescindible continuar hacia el norte a Oia, donde se hallan diversas tiendas de arte en un ambiente bohemio. Cada puesta del sol, propios y extraños salen a los balcones o se acercan a los miradores del área para apreciar un irrepetible paisaje, y luego bajar a las tabernas típicas de pescadores en el puerto Ammoudi Armeni. Pyrgos, el punto más elevado al centro de Santorini y anteriormente su capital, es igual de idóneo para admirar estos ocasos. Aquí, sus calles serpenteantes nos guían hacia una fortificación de la época veneciana, mientras recorremos numerosas iglesias y ermitas, y típicas casas blancas que contrastan con sus puertas y ventanas de vivos colores.

the island Santorini

Un sitio imperdible al sur de la isla es Akrotíri, ciudad fantasma que se conserva tal como quedó tras la última detonación del volcán; en este recinto se observan los restos de casas y avenidas bajo un ánimo místico y silencioso. Muy próxima está la playa Roja, un rincón privado de arenas rojizas y mar claro, rodeada de formaciones rocosas. Y también en el sur se encuentra la playa de Períssa, de arenas obscuras (casi negras), donde se goza del ambiente griego entre palapas y bares playeros, a lado de una montaña rocosa que parece venírsenos encima.

Al detenernos ahí o bajo el hechizo de los paisajes de Santorini, surge una romántica e ineludible conexión con el pasado… un pasado tan lejano y desconocido que parece no haber existido más que en leyendas.