Para quienes extrañan los vuelos supersónicos del Concorde, que hace más de una década dejó de operar de Heathrow y Charles de Gaulle, queda una esperanza: el avión Boom.

Se trata de un prototipo diseñado en Denver, con inversión del millonario británico Richard Branson (Virgin) para iniciar vuelos que superen la velocidad del sonido. Su objetivo es disminuir a la mitad el tiempo de vuelos intercontinentales a un precio inferior que el que ofrecían British Airways y Air France con el Concorde (por ejemplo, la tarifa del boleto sería de $5 mil dólares para un vuelo entre Nueva York y Londres, en lugar de los $20 mil que se cobraban). El valor: llegar de un lado a otro en menos de cuatro horas. Otro ejemplo de su velocidad es la ruta Tokio-San Francisco, que en lugar de demorar 11 horas, el trayecto tomaría poco menos de seis horas.

Un render de la aeronave Boom estacionada en una terminal del aeropuerto de Heathrow, Londres, uno de los principales destinos que tiene como meta la operación del modelo supersónico.

Hasta el momento se ha anunciado que cinco aerolíneas, entre ellas Virgin, están interesadas en el avión y han solicitado en total 70 unidades. El nombre de las otras compañías será dado a conocer gradualmente.

Por lo pronto los ingenieros que están trabajando sobre este avión que alcanzará la velocidad de Mach 2.2, tienen como objetivo evitar el ruido de manera que los gobiernos autoricen su operación en aeropuertos que actualmente prohíben vuelos supersónicos a fin de evitar la molestia de las comunidades vecinas. No por nada ya lo llaman el “Concorde silencioso”. Hay que recordar que en el pasado, el avión supersónico de fabricación franco-inglesa causó revuelo por el impacto ambiental causado en las proximidades de las terminales a las que llegaba.

Para las pruebas iniciales, la compañía estadounidense tendrá un programa de dos fases. El primero utilizará un avión de pequeñas dimensiones (Baby-Boom) que permita confirmar si toda la tecnología y aerodinámica considerada en el proyecto es adecuada para un vuelo a Mach 2.2. Esta etapa se espera que se dé en 2018.

Si este pequeño modelo funciona, entonces procederán a la manufactura de la versión real, que tendrá un máximo de 55 asientos, todos en una clase equivalente a Business. Y si todo va de acuerdo con el programa, en cinco años podríamos empezar a ver estos aviones en  aeropuertos clave para la aviación mundial.

Esta es la apuesta de Richard Branson quien ha declarado que el futuro de la aviación no está en el tamaño de las aeronaves sino en la velocidad para trasladar a los pasajeros.

Recreación del interior de la aeronave cuya configuración podrá acomodar entre 45 y 55 asientos de clase Business, según los estándares de la aerolínea que opere el Boom.