Venecia y Miami han sido ciudades anfitrionas de estas esculturas gigantes que se valen del arte como medio de protesta.

LORENZO QUINN, hijo del famoso actor Anthony Quinn es afecto a denunciar los males que aquejan a la humanidad, valiéndose de su talento como escultor y el poder expresivo de las manos, inspiradas todas en su propio hijo de 12 años.

En 2017 sorprendió en la Bienal de Venecia con Support, una escultura de manos que surgían de las aguas del Gran Canal, pareciendo sostener el hotel Ca’Sagredo. Quinn buscaba así protestar contra el cambio climático y su efecto en la elevación del mar en ciudades como la propia Venecia. Ahora en Miami, el artista plástico mantiene hasta mayo 2018 una escultura que parece lanzar un misil en el barrio de Wynwoo. El arma apunta a una pared con el logo de la ONU para denunciar la irresponsabilidad de varios líderes mundiales en la procuración de paz.

Las manos aún tienen mucho que decir y ya se habla de una próxima exhibición en Italia.