Entre humo de habanos, imágenes del Che Guevara y sones cubanos, transcurre la vida en La Habana; viejos automóviles de los años cincuenta, bicicletas hasta con cuatro personas y coco – taxis recorren una ciudad que tantas añoranzas provoca y que a pesar de sus contrastes no puede dejar de ser inigualable.

Vestigios de una opulenta ciudad colonial conviven con edificios remodelados que recobran su belleza de muchos años atrás cuando los españoles la hicieron parada obligada en su retorno a Europa; un inusual Capitolio y el Gran Teatro de La Habana, sede del Ballet Nacional de Cuba, son algunos testimonio de riquezas pasadas.

Por las calles de La Habana Vieja

kubaOficios y Mercaderes son calles de la Habana Vieja, que nos muestran su historia a través de plazas y edificios de arquitectura colonial; de ahí es muy fácil desplazarse hacia el Palacio de los Capitanes Generales, el convento y Plaza de San Francisco de Asís, hasta llegar a la Catedral de La Habana, y quedarnos en la plaza a disfrutar del ritmo contagioso de la gente que baila espontáneamente.

Muy cerca, la calle Obispo nos lleva por casas ancestrales con gente asomando de balcones con barandales de forja, y haciendo sus labores diarias en los patios interiores que podemos entrever a través de sus puertas abiertas. Más adelante, la zona comercial más concurrida por los turistas, y antes de llegar a la Plazuela Albear, al fin vemos el bar El Floridita, que fue el preferido del escritor Ernest Hemingway.

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Camino al centro de la ciudad se ve la cúpula del Capitolio Nacional, el edificio más grande de Cuba que en su tiempo representó la nueva ciudad que emergía a principios del siglo 20 y que marca el límite del casco antiguo. Un descanso en las escaleras de la entrada y una fotografía en blanco y negro tomada con una vieja cámara de uno de los muchos fotógrafos que rondan la zona, es un buen recuerdo.

Siempre será la Reina

Oficialmente se llama Simón Bolívar, aunque le siguen diciendo Reina a la avenida más importante y que prácticamente divide a La Habana entre lo moderno y lo antiguo. Calles contrastantes con portales y edificios neoclásicos; otros de estilo  art noveau como la antigua Casa Crusellas, el art decó del Cine Reina y otras viviendas; un mercado agropecuario y el neogótico de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús o de la Reina, como les gusta llamarle los cubanos.

El Malecón y otros símbolos de la ciudad 

musicos en el malecon

Historias, leyendas y películas se han tejido en torno al malecón, extendido a lo largo de ocho kilómetros, con seis amplios carriles por donde circulan los viejos automóviles y los modernos camiones turísticos; un punto de encuentro de todos los habitantes y el lugar más visitado de los turistas.

Las nieves de La Coppelia, el cabaret Tropicana, la Plaza Revolución, escenario histórico de Cuba con los símbolos del Che Guevara y José Martí; mansiones, centros culturales, museos, iglesias y conventos, todos forman parte del mito de La Habana, lugar que encantó a Gabriel García Márquez y Ernest Hemingway, por algo será.

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