Aún quedan rincones del mundo con festivales ancestrales a los que la modernidad no les ha afectado. Uno de ellos se da cada año en Pushkar, India.

Anualmente, en Pushkar, al norte del país, se celebra esta feria que no solo incluye a los camellos sino también la compra-venta de ganado y caballos entre otros animales. Son dos semanas (entre fines de octubre y principios de noviembre) donde se efectúan carreras de camellos, espectáculos de circo y títeres, además de puestos de platillos de la región.

También llegan los peregrinos que buscan bañarse en el lago ante el único templo de la India dedicado al dios Brahma. Son de las aguas más sagradas, mismas que se ven iluminadas por lámparas en tanto va cayendo la noche de luna llena (Kartik Purtina). Este año será el

Pushkar es una de las ciudades más antiguas de India y no por nada la visitan miles de turistas. Se ubica a 510 metros sobre el nivel del mar, rodeada de montañas en cuyos valles se siembra la rosa de Rajasthan; su esencia se exporta a todo el mundo.

De hecho, las flores está íntimamente ligada a la historia de la ciudad. De acuerdo con la leyenda, Brahma, creador del universo, depositó una flor de loto en la tierra e inmediatamente se creó un lago. Hoy día, la ciudad es la única que alberga un templo dedicado a Brahma en todo el mundo. Para muchos hindúes que desean su salvación, Pushkar es el lugar indicado de peregrinaje. Por ello, todo el año se pueden observar que en el lago se realizan ofrendas religiosas y ceremonias que recurren a los cantos en esta ciudad sagrada. De hecho, desde el templo de Brahma se escucha en toda la ciudad los cantos ceremoniales o aartis, desde dos horas antes del amaneceer hasta cinco horas después del anochecer.

Precauciones

Visitar Pushkar es una experiencia inolvidable, pero debes tener en cuenta que existen muchos estafadores de turistas que se aprovechan de su ingenuidad. Suelen acercarse al lago y hacerse pasar por hombres sagrados que pueden hacer ofrendas a cambio de grandes sumas de rupias. Igualmente mujeres y niños se acercan vendiendo mercancía a precios muy inflados, para luego repartirse las ganancias entre los defraudadores.