Uno de los aspectos más fascinantes del vino es que a través de su sabor, te vas adentrando a su espíritu y a la tierra que le dio origen como es el caso del Oporto o Port.

 

Portugal, Puerto

Aunque el vino de Oporto sólo es aquel que proviene de tierras portuguesas, es justo decir que Inglaterra tuvo mucho que ver en su proceso. Durante la guerra que este país sostuvo con Francia en 1678, hubo escasez de vino y fue cuando los ingleses acudieron a las variedades de Portugal, pero para frenar su fermentación en el traslado, le agregaron brandy, lo que dio como resultado una mayor concentración de alcohol y azúcar. Es así cómo surgió la bebida de fama mundial.

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Este vino fortificado y dulce con sabor británico toma su nombre de Oporto, la segunda ciudad más importante de Portugal, y aunque la vid que lo produce no precisamente se encuentra aquí sino en el Alto Douro (o Duero, en español) y la fermentación se hace en Vila Nova de Gaia, es en Oporto donde se etiqueta y se exporta.

Oporto, como los buenos vinos

En Oporto es donde se empieza a sentir ese sabor y olor a vino, entre sus calles viejas y nostálgicas que compiten con edificios contemporáneos, resultado de la renovación a la que fue sometida cuando fue Capital Europea de la Cultura en 2001.

bodegas-oporto-cataBarrios elegantes y callejones estrechos que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad nos llevan a la Rua Santa Catarina, una calle peatonal llena de comercios, música y vendedores ambulantes, pero también de restaurantes elegantes y de típicas tascas, donde es imposible comer mal porque los ingredientes son frescos y los platillos se preparan al instante. Por supuesto, tampoco se bebe mal.

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port-wine-tatsing-smallLa curiosidad por conocer la verdadera esencia del Oporto de principios del siglo 20, nos lleva al viejo Mercado do Bolhao, atestado de gente que hace sus compras habituales. Para remontarnos más en el tiempo, hay que ir a la parte alta de la ciudad y llegar a la Catedral de la Sé, del siglo 12 y el claustro del siglo 14.

Algo irónico es que en la plaza que está afuera de la catedral, todavía existe una columna donde colgaban a los criminales, y es desde ahí donde se aprecia una de las vistas más bonitas de la ciudad, el río Duero y las bodegas de vino en la Vila Nova de Gaia.

Hacia la Vila Nova de Gaia

Un puente colgante unía a Oporto con la Vila Nova de Gaia sobre el río Duero, pero a mitad del siglo 19 se incrementó el tráfico entre las dos localidades y el puente se hizo insuficiente, entonces se convocó a un concurso para sustituirlo por el actual Pomte Dom Luís I, un símbolo de la ciudad y obra maestra de ingeniería. El ganador del concurso fue Théophile Seyrig, ni más ni menos que discípulo de Gustave Eiffel.

PuertoAtravesar el puente es fácil, se puede hacer a pie o en autobús y llegar directo a la ribera del río Duero donde han proliferado zonas comerciales y gastronómicas, pero también están las casas de los antiguos pescadores y las bodegas donde se almacena el vino, las más conocidas están sobre la avenida de Diogo Leite, en donde ofrecen visitas guiadas y explican el proceso de elaboración.

En Diogo Leite hay que tomarse su tiempo, disfrutar una que otra copita de vino y admirar el panorama de la ciudad de Oporto y del río Duero con los rabelos, unos antiguos barcos de madera que se usaban para transportar los barriles de vino, pero ahora hacen cruceros por el Duero hasta casi llegar a su desembocadura con el Atlántico.

El espíritu del Valle del Duero

Portugal

El buen sabor del Oporto también llega por la vista que se tiene desde el río a bordo del rabelo, con la panorámica de los viñedos del Valle del Duero.

La geografía es complicada, son terrazas completamente inclinadas donde se planta la vid y no permite que el proceso sea industrializado, así que se sigue haciendo manualmente como hace cientos de años; son personas las que seleccionan, desprenden y hasta acarrean la uva, esto no sólo le da un valor cultural que la UNESCO reconoció,  también trasmite el espíritu de las tierras portuguesas.

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El valle parece ser sagrado, se diría que todo gira en torno al vino de Oporto y el paseo pasa a ser una lección de cómo los habitantes han sido capaces de conservar esa tradición, convertida en arte.

Al final del viaje, nos queda en los labios el dulce sabor de un vino que pasa a ser uno de los preferidos en todo el mundo.

¿Quieres saber como disfrutar más del Oporto? Te invitamos a nuestro Menú de Viajes.