Estamos de acuerdo con Truman Capote cuando dijo: “Nueva York es la única ciudad-ciudad verdadera”, y tiene cientos de rostros por descubrir.

Estilos y fachadas

Flatiron Building (ESTILOS Y FACHADAS)Pasa que en Manhattan hay una obra arquitectónica maestra por donde se mire. ¿Ya te has detenido a apreciar el modernismo de edificios como Seagram y Lever House, a sólo un par de cuadras de Rockefeller Center? Ahora que para modernidad está la Torre de la Libertad, justo en el distrito financiero de Manhattan, donde rascacielos de cristales conviven con otras bellezas históricas, como la Antigua Casa de Aduanas de Estados Unidos, el edificio del Banco de Nueva York sobre la calle de Wall Street, o Standard Oil Building sobre la de Broadway.

Más allá de los fines que inspiraron el edificio Chrysler y el Art Decó que envuelve al Empire State Building, es fácil maravillarse con las suntuosas paredes beige de Gran Terminal Central, las salas de techos labrados de la Biblioteca Pública de Nueva York, los pináculos y gárgolas que adornan la fachada del gótico edificio Woolworth (por algo bautizado como la Catedral del Comercio), y uno de los favoritos, el estrecho edificio Flatironde1902, en una emblemática esquina de la Quinta Avenida.

Basta pasear por el barrio de Soho, que alguna vez fue totalmente industrial, para encontrar fábricas de ladrillos y techos altos ahora adaptadas como estudios y casas (no olvidar el rojizo edificio Puck de 1855); o bien, por Central Park, para mirar los edificios de East Side y West Side que inspiran a cualquier diseñador o proyectista.

Arte en las venas

CHELSEA (ARTE EN LAS VENAS)Numerosos tours con guías expertos en arte te llevan a través de los barrios de Nueva York, para ver incluso a artistas realizar sus obras. Chelsea concentra cientos de galerías y estudios de entrada gratuita en unas cuantas calles que van de la 23 a la 26, y las avenidas 11 y 12. También está Brooklyn, que se ha ganado fama como la zona hypster de la ciudad; allí, diversas esquinas son coloridos murales, y las cafeterías y restaurantes, espacios de creatividad. Adyacente está el barrio de Queens, que tiene su propio museo, además de recintos como SculptureCenter, donde se exponen obras modernas en grandes dimensiones.

El mismo mundo subterráneo neoyorkino puede resultar una exposición artística, al andar en subway y prestar atención a la escultura de abejas en la parada de la calle 9, el mural de azulejos en la 59 y Lexington, los vitrales de Broadway Junction, y decenas de obras más.

Claro que no hay que escapar de los museos más reconocidos del mundo: el Museo Metropolitano de Arte, que alberga pinturas, esculturas y hasta vestimentas antiguas, y a la vez sorprende con exposiciones modernas en su terraza al aire libre; y el MoMA, pintado en expresionismo, arte pop, surrealismo y arte conceptual.

Vías verdes

Quien pasea por Staten Island, a ratos no creería estar en Nueva York. Este distrito residencial es el más verde, con casi doscientos parques, su propio jardín botánico (Brooklyn, Queens y Manhattan también tienen el suyo) y hasta población de ciervos. Lo mismo se podría decir de Governor’s Island, un parque público de 70 hectáreas, al que se llega en ferry para bañarse al sol, realizar picnics y actividades al aire libre, y fotografiar Nueva York desde diversos ángulos panorámicos (reapertura Mayo 2016).

the High Line

En pleno Manhattan –además de Central Park, por supuesto– puedes adentrarte en auténticos bosques como el Inwood Hill Park de la zona de Harlem, o topar con rincones que han sido adaptados como pulmones verdes, como el pequeño Greenacre Park, muy cerca de las Naciones Unidas, o el parque lineal High Line, construido en lo que fue una vía de ferrocarril elevada sobre las calles del distrito de Meatpacking y Chelsea; allí hay tramos arbolados, camastros de madera, espejos de agua y relajantes miradores.Además, si deseas un poco de deporte, ahora puedes pedalear por carriles exclusivos para bicicletas y darle prácticamente la vuelta a la isla.

Ahora que la palabra verde, también aplica a la comida. Los ya famosos greenmarkets se establecen por todo Manhattan, para llevar productos frescos a los habitantes, y uno de los más concurridos puedes encontrarlo en Union Square, varios días a la semana.

Comprar como fashionista

Sin discusión Nueva York tiene lo mejor de lo mejor, y en cuestión de compras llevan la última palabra. No podemos negar que los neoyorkinos tienen un estilo único para vestir, que más de una vez hemos querido imitar y sentirnos unas verdaderas fashionistas… pero no es tan fácil.

Con tantas tiendas de lujo y boutiques vanguardistas, es un desafío hacer la elección adecuada, pero  como aquí todo es posible, también se ofrecen tours de moda por la Quinta Avenida y calles vecinas de la mano de un experto, quién no sólo nos llevará de tienda en tienda, también nos dirá dónde comprar y revelará algunos secretos acerca de las fechas más propicias y cómo hacer rendir el dinero con prendas claves para vestir en diferentes circunstancias.

FNO Street Fashions Night Out Street

El tour por la Quinta Avenida incluye varias boutiques, tiendas de lujo, y otras que no lo son tanto, pero lo más interesante es la asesoría del experto acerca del estilo que va de acuerdo a nuestro cuerpo, tipo de vida y por supuesto, a la cartera. La experiencia fashionista dura aproximadamente tres horas, y aunque no es precisamente de las opciones más baratas, con toda seguridad será de las más inolvidables.

Tragos de espumosa cerveza

Es bien sabido que una de las bebidas preferidas de los neoyorquinos es la cerveza, pero tomarse una en Brooklyn tiene un significado especial porque fue ahí en donde alguna vez proliferaron las fábricas cerveceras, hasta que llegó la Ley Seca en los Estados Unidos entre los años 1920 y 1933, y cómo era de esperarse, no sobrevivieron a este periodo.

Brooklyn Brewery, Williamsburg, Brooklyn

Afortunadamente los tiempos cambiaron y ahora que hay un resurgimiento de la cerveza artesanal, las fábricas han cobrado vida ofreciendo su espumosa y refrescante bebida acompañada por un recorrido en donde explican el proceso de elaboración, salpicado de anécdotas e historias interesantes, desde sus primeros fabricantes alemanes, la época de prohibición y el rescate de sus tradiciones cerveceras.

El tour no termina en los antiguos edificios, también incluye una caminata por algunas calles del barrio de Williamsburg, —donde se encuentran muchas fábricas— la explicación de algunos sitios emblemáticos, y termina con un final feliz, al visitar un bar y hacer una cata con diferentes tipos de cerveza. Ya sea que te consideres un verdadero experto en estas espumosas bebidas, o un principiante, después de conocer toda su historia y proceso, la cerveza te sabrá mejor que nunca.

Olor a libros

St Marks Books, East Village, Manhattan

A todos los que nos gusta la lectura, estaremos de acuerdo que hojear un libro y oler el papel nos producen cierta satisfacción, y por eso no podemos dejar de ir a la Biblioteca Pública de Nueva York en Manhattan —catalogada como una de las más importantes del mundo—, con tres plantas, 20 salas de lectura y un aproximado de tres millones de libros. Vale la pena pasear por todo el edificio y aunque sea recorrer con la vista parte de su acervo, sin que se te olvide De Witt Wallace Periodical Room, una sala para pasarte buena parte del día hojeando la prensa de todo el mundo.

Si no te conformas con sólo ver libros y quieres comprar alguno, Nueva York tiene tantas librerías que no acabarías de visitarlas;  pero si buscas algunos autores clásicos, de seguro los encontrarás en The Strand, en una esquina en pleno Broadway  y seguir a Forbidden Planet si te gusta la ciencia ficción. También puedes ir a St. Mark’s Bookshop en East Village y hasta detenerte en los kioskos que hay por la calle y comprar una revista o un periódico, todo sea por darte el  gusto de comprar algo impreso en Nueva York.

New York Public Library Steven A. Schwarzman Building, Midtown West, Manhattan

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