DONDE VEAS MOLINOS es que hay viento suficiente para deshacer cualquier peinado. Así es en la legendaria colina de Chora, en la isla griega de Mikonos, donde quedé impresionado por la fuerza del viento que corre por ahí.

Al igual que en otras islas cícladas, los pobladores construyeron desde el siglo 16, los famosos molinos para la molienda de maíz, trigo y otros cereales. Y es que no dejaban de girar, aprovechando el paso de la ruta comercial entre Asia y la poderosa Venecia, que hacía muy rentable el refinado y empaquetado de granos para su transporte a otras partes del mundo. Actualmente solo quedan 7, de los cuales el Molino-Museo Boni todavía funciona.

Desde la colina, la vista del Mar Egeo es espectacular y la selfie con el cabello alborotado o montado en un burrito típico es obligada. Tras admirar los gigantes y sus aspas, vale la pena caminar unos pasos para llegar a los bares y restaurantes que al borde del intenso azul mediterráneo permiten disfrutar de la gastronomía griega y guardar en la memoria ese momento para siempre.

 

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