En estos lugares de la Tierra, las leyendas son testimonio de la relación entre seres que se amaban y que nos han dejado un legado eterno en la belleza de sus paisajes. 

FILIPINAS: Paisaje de lágrimas

¿QUIÉN NO LLORARÍA por la perdida de una amada? Así le sucedió al gigante Arogo en Bonhol, Filipinas. Tras fallecer su mortal enamorada, el pobre hombre no pudo contener las lágrimas, dejándolas caer sobre la densa vegetación. Fueron más de 1,268 las que rodaron por sus mejillas cayendo en forma de montículos cónicos sobre unos 50 kilómetros cuadrados. Hoy, las Colinas de Chocolate son un gran atractivo turístico en Filipinas y se espera que pronto la UNESCO las declare Patrimonio de la Humanidad.

En cada montículo se reconoce una lágrima derramada por amor, dentro de este espacio natural a 930 kilómetros de Manila, la capital.

IRLANDA DEL NORTE: Unidos para siempre

Fion McCool era un gigante de buen ver; vivía en la actual Irlanda del Norte y necesitaba llegar a su amada, la también gigante Oonagh, cuyo hogar estaba al otro lado del mar, en Escocia. Como no sabía nadar y no había barca que soportara su peso, el enamorado fue colocando columnas de roca perfectamente hexagonales sobre el mar, hasta llegar a la hermosa mujer. Al noroeste de la isla, aún se pueden apreciar columnas en la Calzada del Gigante, un sitio declarado por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad. Para los geólogos, las columnas de basalto son producto del rápido enfriamiento de lava, hace 60 millones de años; su forma perfecta de seis lados se debe a que mediante prismas se compensaba la pérdida de volumen durante el enfriamiento.

Sorprende la perfección geométrica del paisaje en esta costa de Irlanda del Norte.

Romeo y Julieta a la canadiense

La leyenda establecía que nunca se volvía a ver a quienes iban a la isla canadiense de Flowerport, Ontario. Y así fue para Shining Rainbow y Bounding Deer, dos enamorados de tribus enemigas. Sus padres no consentían su relación así que decidieron tomar un bote y huir juntos a Flowerport. Pero la pareja, al llegar a la playa de aquella isla, quedó hecha piedra para siempre. Actualmente, los valientes que la visitan desde el pueblo de Tobermory pueden admirar las formaciones pétreas, entre aguas cristalinas.

Sus aguas son espectaculares, pero más aún las formaciones rocosas que parecen suspirar a través de los siglos.

BRASIL & ARGENTINA: Chorros de amor

Frente a lasa aguas del río Iguazú habitaban los Kaingang, tribu que había prometido a M’Boi, el dios serpiente, que la hermosa Naipí sería sacrificada en su honor. Pero la mujer estaba enamorada del joven guerrero Tarobá, con quien huyó. Furioso, M’Boi provocó las gigantescas cataratas, que hundieron a los enamorados. Naipí quedó inmortalizada en roca, bajo las aguas, y su amado Tarobá en una palmera sobre la superficie; así no podrían verse nunca más. Pero hay un final feliz: cada día, el arcoiris que provoca el torrente de las aguas los une para la eternidad.

Detrás de una de las grandes maravillas naturales del planeta, hay una hermosa historia de amor.

INDIA: Un emperador inconsolable 

El mausoleo más famoso del mundo fue mandado a construir en Agra, India, por el emperador mongol Sha Janan en honor de su esposa predilecta Mumtaz Mahal, fallecida tras el parto de su decimocuarto hijo. Durante los trabajos (1632 a 1653)  no se escatimó en los detalles e incluso se desvió el río Yamuna para reflejar  la edificación en sus aguas. Sha Janan pasó suspirando por su amada el resto de sus días y hoy el Taj Mahal es considerado una joya del arte musulmán. Desde 1983 forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad y anualmente la visitan 7 millones de turistas.

El Taj Mahal es considerada una de las muestras de arquitectura musulmana más exquisitas del mundo.

MACEDONIA: Un amor que nunca fue 

En uno de los parques nacionales más bellos de Macedonia, justo en frontera con Grecia, se encuentran dos lagos rodeados de exquisita flora y fauna. Cuenta la leyenda que ambos lagos contienen las lágrimas de dos hermanas que estuvieron enamoradas del mismo joven; el apuesto Pelister. Lamentablemente, su madre no estaba de acuerdo con el romance para ninguna de sus dos hijas, así que las envió a la montaña con una maldición de dos castigos: permanecer siempre juntas y no poder verse entre sí. De ahí que las lágrimas de cada hermana formaran cada una un lago. La vista es preciosa en este parque protegido de los Balcanes, donde habitan osos, ciervos y conejos, entre montañas que superan los 2 mil metros del altura sobre el nivel medio del mar.

Los lagos del Parque Pelister, en los Balcanes de Macedonia guardan las lágrimas para la eternidad.