Entrevista a Mara Franco: Experta en la hotelería internacional, Mara nos platica sus predilecciones en el área de Miami.

Mara Franco 2Mara Franco viaja a la Florida un par de veces al año por trabajo y placer, para disfrutar del shopping, el arte, el bienestar y los atardeceres en el mar acompañados de un cóctel. La profesionista de Ciudad de México, casada y madre de un pequeño, nos platica sus impresiones y uno que otro capricho que, como nos expresa con una sonrisa, son más que admitidos en el sur de aquel estado de la Unión Americana.

¿Qué tiene Florida que te hace regresar una y otra vez?

Su clima es cálido la mayor parte del año; disfruto especialmente Miami y su gastronomía, pues tiene restaurantes para todos los gustos. También las compras y el arte, que es un rostro menos conocido, pero hay nuevas propuestas.

¿Qué ambiente es el que buscas?

Como madre, busco un ambiente relajado y seguro, donde mi hijo tenga actividades para divertirse y aprender. Cuando voy de trabajo, me gusta quedarme en Brickell, que es la zona ejecutiva de Miami, y cuando voy de vacaciones, me he hospedado en Key Biscayne, que es buena zona de playa y amigable para los niños. También, está Bal Harbour, al norte de Miami Beach; es sofisticado, puedo caminar por las calles llenas de palmeras y vegetación, o andar en bicicleta con toda tranquilidad pues tiene seguridad a toda hora. Su playa es muy limpia y no hay multitudes. Si me hospedo en los hoteles de la zona,como The St. Regis o The Ritz-Carlton, me siento más consentida que nunca. Y se ve que la gente, sean habitantes o turistas, disfruta de estar ahí.

¿Qué aspectos de Bal Harbour no encontrarías en otro lugar?

Su centro comerciales hermoso y tiene las mejores firmas de moda. El arte es otro aspecto: en los hoteles se realizan pláticas y muestras con curadores profesionales, además de que otorgan una tarjeta de acceso a los museos del área, como al Pérez Art Museum Miami (PAMM) que es nuevo, al Bass Museum of Art, que siempre tiene exposiciones muy modernas, y a colecciones privadas en casas. ¡Y qué decir de los spas, gimnasios, clases de yoga y pilates en la playa!

También, el recibimiento de los hoteles, empezando porque en los escritorios hay hermosas orquídeas, y un mayordomo te ofrece champaña. Ahí es cuando te das cuenta que no quieres salir de ese lugar.

Y sus hoteles presumen de una excelente gastronomía. Antójanos alguno de tus platillos favoritos.

En el restaurante de The St. Regis hay una ensalada de burrata con jitomates cherry verdaderamente deliciosa. Otro es una especie de ladrillo de papa capeada, coronado por un huevo empanizado y caviar, y se sirve sobre un salsa. ¡Los postres también son un deleite! Uno de mis favoritos es un sundae de tres bolas de helado que se sirve sobre un espejo de chocolate, y encima lleva palomitas caramelizadas salpicadas de sal de mar, y crema batida.

¿Cuál es tu rincón imperdible en Bal Harbour?

Uno es Makoto, el restaurante japonés de alta cocina que se encuentra en el centro comercial. Otro es la terraza de The St. Regis, donde se puede disfrutar de un desayuno con vista al mar. Algo más íntimo sería la tina de las habitaciones de The Ritz-Carlton que mira al mar desde las alturas.

Compártenos lo que siempre recordarás de tus viajes a Miami

Que te llenas de nuevos colores, olores y sabores, y cambias de panorama. No me canso de mirar el color del mar, la forma en que se raya el cielo al atardecer, pues cada día es diferente.

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