EN ESTA JOYA de isla mediterránea probé los mariscos siguiendo la recomendación de Estefanía, mi guía del tour en Rodas. Así que me di gusto en Pizanias Kyriakos, uno de los muchos restaurantes donde comer es parte de la experiencia.

QUE ABRO EL MENÚ y veo que está en español. ¡Una bendición porque el griego es indescifrable! Así que ordené con toda seguridad… aunque fuera con el dedo.

¿Qué comí? Puede sonarte trillado pero lo fresco de los ingredientes en una ensalada griega (4 €) hacen la gran diferencia: el queso feta de la región sabe a gloria y las aceitunas no tienen igual. Después pedí berenjenas, algo que los griegos saben preparar a la perfección. La probé en una combinación de pimiento verde a la parrilla con cebolla, ajo y perejil (4 €).

Como andaba de antojo, tuve como plato principal calamares en un rebozado de huevo tan ligero que no disfrazaba el sabor (como sucede con el empanizado). Por su buena consistencia era evidente que el calamar estaba recién extraído del mar. También se ofrecen a la plancha ya sea solos o con relleno de queso y pimiento (10 a 13 €).

Ya entrado en mariscos disfruté del pulpo a la plancha preparado con vinagre, aceite de oliva, perejil y ajo (10 €).
El banquete terminó con un café cargado, como les gusta a los turcos y griegos, para después aventurarme a que Estefanía, mi propia anfitriona en Rodas, me leyera el futuro según las manchas del interior de la taza. ¡Ya les platicaré si se cumplió!

 

tagged in Grecia, Rodas