Éstos son destinos  en los que puedes confiar que harán la experiencia de lo más memorable.

PERDERSE EN EL LABERINTO de calles rodeadas de arte renacentista, contemplando el suave atardecer toscano, sin prisa y reflejados sus rostros en las aguas del  río Arno  es l o que ofrece Florencia. No muy lejos, en Venecia, sería inolvidable atravesar los canales en góndola  o disfrutar de un capuchino admirando las palomas al viento en la Plaza de San Marcos y su Basílica. Bajo el embrujo del refinamiento en París, pueden degustar una cena romántica en el Sena o en lo alto de la Torre Eiffel, con el mar de luces a sus pies.

También está Madrid,  que puede ser tan relajada en una fresca mañana en el Parque del Retiro o tan movida con un flamenco y unas tapas en la Gran Vía. Estas ciudades europeas son idóneas para el romance y los recuerdos que se guardan para siempre en el corazón.

VIVIR UNOS DÍAS sobre las aguas cristalinas del atolón más soñado del mundo es lo que hace único a Bora Bora, lugar de absoluta paz en cálidas aguas que son el ideal de paraíso en la Tierra. También en el Pacífico está la isla hawaiana de Maui con sus exóticos paisajes volcánicos, cascadas, jungla y playas como Kaanapali donde pueden disfrutar juntos el atardecer de este recóndito rincón del planeta.

Otro lugar idílico para los atardeceres es Santorini, la isla griega del Mediterráneo con dramáticos acantilados que les permite disfrutar de vistas de azules intensos. Finalmente está la Riviera Maya, una suerte de tenerla tan cerca pues es un favorito a nivel mundial, tanto por sus playas de arena de blanco talco y mar turquesa, como sus múltiples opciones para confeccionar un paraíso a la medida.