Habrá que agacharse para pasar por la Puerta de la Humildad, hacerse pequeño para entrar a la Basílica de la Natividad, el lugar donde aseguran nació Jesús de Nazaret para realmente vivir el significado de la Navidad.

CISJORDANIA BELÉN NAVIDAD

Estamos en Belén, la que la profecía de Miqueas ya anunciaba que de aquí habría de salir el jefe de Israel. Actualmente Belén forma parte del territorio palestino, de la región conocida como Cisjordania; si llegan desde Jerusalén, habrán de pasar un muro que divide la frontera, aunque separadas físicamente, las dos ciudades están íntimamente ligadas desde hace siglos.

10_06_20_basilica-natividad-belen_foto_maritn_javierLa relevancia de Belén se debía a su cercanía con Jerusalén, era el lugar donde encontraban posada los judíos en la época de los empadronamientos, como el que obligó a José y su esposa María —con un embarazo muy avanzado—,  a abandonar Nazaret para viajar a Belén.  El nacimiento de Jesús se da en un establo, o gruta, que es la que resguarda la Basílica de la Navidad, una iglesia del siglo quinto que se puede entrar después de cruzar la Puerta de la Humildad.

Y sucedió que mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había sitio para ellos en la posada” (Lucas 2, 1-7).

“HIC DE VIRGINE MARIA JESUS CHRISTUS NATUS EST” (AQUÍ NACIÓ JESUCRISTO DE LA VIRGEN MARÍA)

belen-basilica de la natividadEl interior impone con su sencillez, la Basílica de la Natividad no tiene más ornamentación que unas lámparas  que cuelgan del techo de madera entre filas de columnas, muchas de ellas pintarrajeadas por peregrinos que han querido dejar un testimonio de su presencia. Los pasos de la mayoría se dirigen hasta el fondo, donde se ve el altar principal con dos entradas que dan a la Cueva de la Natividad.

Las peregrinaciones se aglutinan por las desgastadas escaleras que bajan a una pequeña capilla con dos altares; en uno de ellos se encuentra una estrella de plata de catorce puntas con un orificio al centro, que muestra  el piso de piedra original del nacimiento de Jesús; al otro se le llama la capilla del pesebre, donde los Reyes Magos ofrecieron oro, incienso y mirra al niño Jesús. De uno en uno nos acercamos a estas dos reliquias, son apenas unos segundos y el sacerdote ortodoxo nos apresura para que salgamos. Llantos, risas, incredulidad,  no importa la religión, las emociones están a flor de piel.

basilica_natividad_01La salida es un caos, hay empujones por los que quieren apartar lugar para la Misa de Navidad que se ofrece en la  iglesia de santa Catalina, un edificio más moderno que se accede por una puerta contigua, pero con todos los sentimientos que se han despertado en mi interior, prefiero salir hacia la  Plaza del Pesebre, donde convergen la Mezquita de Omán y algunos conventos cristianos; una compleja realidad de la convivencia entre musulmanes y cristianos ortodoxos.

En poco más de quince minutos caminando y tratando de evitar a los vendedores de souvenirs que me cierran el paso, llego a la Gruta de la Leche, una pequeña iglesia construida por Santa Paula, donde se cree que la Sagrada Familia se refugió en su huida hacia Egipto. Se le llama así porque según se ha dicho que mientras María amamantaba al niño Jesús, cayeron unas gotas de leche en una roca roja y la volvió  blanca. Ahora se ve llena de mujeres que tienen problemas de esterilidad; cristianas y musulmanas  piden con la misma fe.

EL ÁNGEL GABRIEL ANUNCIÓ LA LLEGADA DEL MESÍAS

campo-pastores-capilla-belenEn diciembre las calles de Belén se congestionan más que en cualquier otro mes, pero con un poco de paciencia encuentro un taxi que me lleva al Monte de los Pastores, en la aldea de Beit-Sahur a unos 3 kilómetros de Belén, donde el ángel Gabriel les anunció a los pastores la llegada del Mesías.

Desde lejos se alcanza a ver una iglesia con una estructura que simula la forma de una tienda de campaña. Aunque la construcción exterior es reciente, por dentro es una gruta como en la que vivían los pastores en aquella época; se siente una paz sobrecogedora a pesar de que empieza a llegar gente y el espacio es reducido. A través de una cúpula penetra una cálida luz que casi podría decirse que es divina… la Navidad sigue brillando en Belén.