La herrería, su arquitectura e incluso su letrero son idénticos a cualquier estación en el centro de París. Obsequio del gobierno francés, esta réplica es de las pocas que existen en el mundo.

IMG_7112Quien haya caminado a un costado del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México,  se habrá asombrado del diseño de la entrada al metro de las líneas 2 y 8. La boca de acceso pareciera invadida por seres fantásticos a base de troncos caprichosos,  elaborados en hierro,  que se elevan hasta rematar en un letrero iluminado por algo que pareciera un insecto en  vidrio entintado color cobre.  Esta rareza que ya es todo un clásico de la escena urbana de París, es una de las pocas réplicas que existen fuera del país galo (Moscú y Lisboa tienen también las suyas, y Montreal tiene un original).

IMG_7114En Paris son 83 y fueron creados para embellecer la ciudad a inicios del siglo 20 (justo cuando la torre Eiffel comenzaba a sorprender al mundo). Su diseño es obra del arquitecto Héctor Guimard, quien ya para entonces se había ganado la fama por su trabajo en art noveau, el movimiento que buscaba romper con lo clásico y se inspiraba en la naturaleza. No por nada, la entrada del metro Guimard (como se les llama) despierta la imaginación y hay desde quienes ven al acceso como la antesala de una casa embrujada hasta el cuerpo de un sapo, tomando las lámparas por sus ojos.

IMG_7107La entrada Guimard mexicana fue inaugurada por el entonces presidente francés Jacques Chirac en 1998, en reciprocidad por el mural huichol que la red de transporte de México obsequió  un año antes al metro de París, exactamente en la estación Palais Royal-Musée de Louvre, una de las más bellas de la red de transporte de la Ciudad Luz.

Ubicada entre la Alameda y el Palacio de Bellas Artes, este acceso
no podía estar en mejor zona, una de las que más aspiraron al IMG_7116afrancesamiento de la arquitectura urbana de la Ciudad de México.