Los más bellos templos del sudeste asiático se encuentran en LUANG PRABANG, ciudad de recogimiento y joya de Laos.

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LAOS NO TENDRÁ acceso al mar como sus vecinos, Vietnam, Tailandia y Camboya, pero si algo le sobra es la belleza de sus paisajes y la bondad de su gente; tanto que la espiritualidad budista es una constante en este país rural que comienza a aparecer en los mapas turísticos.

Se dice que sus vecinos del sureste asiático han perdido “autenticidad”, algo que en Laos abunda. Y es que no falta una apacible vida en torno a la confluencia de los ríos Mekong y Nam Khan.

En el corazón de este pueblo está el budismo y sus templos dorados, particularmente los de Luang Prabang, antigua ciudad francesa y ex-capital de Laos (actualmente es Vientián) de la que los conocedores aseguran que sus templos tienen los trabajos más finos de toda la región. Uno de los que más sobresalen es el templo Wat Xieng Thong, con un techo triple, de fachada dorada y mosaicos de cristal, construido por el rey Saysethathirath en el siglo 16.

laos2En los monasterios es posible descubrir el ascético modo de vida de los monjes budistas. Una de las tradiciones que más llama la atención del visitante es cuando cientos de ellos salen a la calle cada madrugada para recibir del pueblo el arroz que será su única comida del día.

Afortunadamente uno no tiene que ser tan austero y puede disfrutar de la gastronomía de Laos, que es parecida a la tailandesa.

El platillo típico de Luang Prabang es un estofado de verduras llamado Or Lam. También está la ensalada de papayas verdes, y el pescado en vinagre.

Por las tardes uno debe dirigirse a la colina Phou Si, para admirar los últimos rayos del sol que destellan sobre los pináculos de los templos y el exuberante verdor.

Con experiencias así no extraña que Luang Prabang esté ganando fama.

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