Es uno de los lugares más sagrado del judaísmo que puede uno visitar En Jerusalén. En él, eres testigo de una historia cuyas páginas siguen escribiéndose.

EN MESES PASADOS, Donald Trump se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar el Muro de los Lamentos, lugar sagrado del judaísmo, que anualmente atrae a millones de peregrinos a Jerusalén.

El muro perteneció al Segundo Templo Sagrado (el primero fue el Templo de Salomón), ubicado en el Monte Moira y destruido por los romanos al igual que gran parte de Jerusalén, en respuesta a la rebelión de los judíos contra el dominio romano, siete décadas después de Jesucristo.

En Roma se puede apreciar el Arco de Tito que celebra el triunfo de este general, quien según la tradición, dejó una parte del muro exterior en Jerusalén para que los judíos recuerden su derrota. Sin embargo, para ellos los vestigios son símbolo de alianza permanente de su pueblo con Dios y acuden a la explanada de 80 metros a rezar frente al muro con la esperanza de que sus plegarias sean escuchadas.

Por dos siglos han lamentado ahí la destrucción de la ciudad y la diáspora de sus habitantes, a la vez que piden el retorno de Dios a Israel, la construcción de un tercer templo y la llegada del mesías. Incluso, muchos dejan sus peticiones por escrito en papel que hacen rollo y colocan en grietas del muro (dos veces al año un rabino las recolecta y entierra en el Monte de los Olivos).

Los muros Oriental y Sur también sobrevivieron parcialmente a la destrucción de los romanos, pero el Muro Occidental (llamado Kotel en hebreo) está más cercano al área sagrada del templo, por lo que se convirtió en el lugar para elevar sus oraciones y celebrar ocasiones como Bar Mitzvah (cuando los adolescentes de 13 años se hacen responsables de sus acciones).

Con los siglos, el lugar había quedado cubierto por casas y escombros, pero en 1967, tras la Guerra de los Seis Días entre países árabes e Israel, éste último recapturó la Ciudad Vieja y el acceso al muro se facilitó.

En la zona también se encuentran túneles, arcos y pasadizos que fueron descubiertos el siglo pasado tras excavaciones arqueológicas y que fueron abiertas al público a partir de 1996.

Sea que visites el Muro bajo tierra o sobre la superficie, de noche o de día (abierto las 24 horas), tu recorrido por este lugar de oración inevitablemente te remitirá a siglos de historia.

WEBCAM MURO DE LOS LAMENTOS