En esta isla esmeralda de mitos y leyendas solo bastan unos cuantos días para caer en su hechizo, el mismo que ha atraido mediante la literatura, el cine y la televisión.

NO ES BROMA: donde quiera que te encuentres en la isla, te sentirás dentro de una postal, una película o un sueño, rodeado de gente honestamente cálida y con mucho que decir de su pasado y su presente. Lejos están los días de la Gran Hambruna que obligó a millones a emigrar. Hoy el país es uno de los más desarrollados del mundo y sin duda uno de los más interesantes por descubrir.

Desde Cork en el sur hasta Donegal en el norte, cada rincón de la isla es de asombrosa belleza natural y gran riqueza de cultural, abundante en leyendas y tradiciones que se remontan a siglos atrás. Aunque 40 por ciento de la población habla irlandés (gaélico moderno), prácticamente la totalidad habla inglés y recibe al visitante con brazos abiertos. He aquí tan solo unas cuantas razones para visitarla; seguro que encontrarás muchas más.

Los acantilados

SERÁN TODO UN CLICHÉ de Irlanda, pero bien se lo tiene ganado porque estas murallas naturales son simplemente un espectáculo sin igual en el planeta.

Los más dramáticos y que no te puedes perder son los acantilados de de Moher, al oeste de la isla. Sus tremendos paredones de 120 a 240 metros de altura sobre el Océano Atlántico se extienden por 8 kilómetros, suficientes para unas buenas selfies y encontrarte a ti mismo caminando por el sendero que corre a todo lo largo.

Vamos, son tan fotogénicos que siempre han sido favoritos de cineastas: los has visto en Harry Potter y el Misterio del Príncipe (2009), el video de Maroon 5 en su canción Runaway y cualquier otro proyecto que necesite una buena locación de acantilados.

Otros que dejan boquiabierto son: Mizen Head, Clogher Head, Dun Aengus, Slieve League, Horn Head, Fanad Head y Malin Head, todos de lado Atlántico.

¡Música maestro!

¿QUÉ PUEDES ESPERAR de un país cuyo escudo es un arpa? La música folclórica irlandesa, con orígenes en la Edad Media, ha sobrevivido a las nuevas corrientes, con un repertorio de composiciones y letras que se han pasado de generación en generación. Son tan alegres que resultan imposibles no bailar, adoptando la herencia cultural celta y normanda, en pasos de reel y una renovada interpretación que a todos encanta (basta pensar en Riverdance y Lord of the Dance). Ten por seguro que un viaje a Irlanda incluye música y danza para celebrar la vida. ¡Quedarse en la mesa sentado no es opción!

Sláinte! (¡Salud!)

SERÍA UN BUEN ROMPECABEZAS cruzar Dublín sin pasar por delante de un pub, escribió con toda razón James Joyce en Ulises (1922). Los pubs son para hacer amigos y festejar con música y baile de raíces celtas, con un buen tarro de cerveza negra, sea en un bar de la zona de Temple en Dublín o en cualquiera de las regiones remotas de la isla.

Y mientras practicas tu inglés o gaélico con los locales, es obligado probar la famosa Guinness, la reina de las cervezas negras, que ha sido todo un símbolo del país desde 1759. De hecho, vale la pena conocer a fondo la historia de esta marca visitando el Guinness Storehouse y culminar la visita en el Gravity Bar, disfrutando de una cerveza y la vista de la ciudad.

La biblioteca de Trinity College 

ES OBLIGATORIO visitar la biblioteca de la Universidad Trinity College en Dublín, considerada una de la más bella del mundo. Tiene 300 años de antigüedad y desde 1801 recibe todo libro que se publique en Irlanda y Gran Bretaña. El Long Room es lo más espectacular pues ahí alberga las obras más antiguas, entre bustos de mármol y maderas del siglo 18. Un verdadero espacio del saber antes de la era de Internet.

País de los castillos

POR TODA LA ISLA, incluso en medio de la nada, siempre te toparás con torres, fortalezas, abadías o castillos, algunos convertidos en hoteles y otro tanto abandonados en espectaculares paisajes. Entre los que valen la pena visitar está el Castillo de Blarney, en Cork, porque quien besa una piedra adquiere el don de la elocuencia.

Otro, el de Dunluce, en Irlanda del Norte, fue construido en el siglo 12 sobre un dramático acantilado de granito. Sus restos han sido escenario de la famosa serie Juego de Tronos y se sabe que fue abandonado cuando una tormenta en el siglo 17 derrumbó la cocina. Y si has visto la cinta de Mel Gibson Corazón Valiente (1995) reconocerás el Castillo de Trim, el mayor de Irlanda, a orillas del río Boyne.

Finalmente, para los amantes de la historia, el Castillo de Carrickfergus es uno de los edificios medievales más impresionantes y mejor conservados, con un museo para explicar su pasado como fortaleza.

Duendes y hadas

LA MITOLOGÍA CELTA ha sobrevivido y hay que cuidarse de los Leprechaus, pequeños duendes dedicados a la zapatería que disfrutan de hacer travesuras y poseen vasijas llenas de tesoros. También está la Banshee, una hada de larga cabellera y llanto agudo que aparece para avisar cuando un pariente está por morir. En lugares remotos, por las noches, se pueden aparecer los Pooka, en forma de caballo negro u otro animal, causando terror entre el ganado y pisoteando cultivos. Hay agricultores que le dejan parte de la cosecha final a este ser. Cerca del mar están las sirenas Merrow, de larga cabellera y sombrero mágico. Se dice que algunas se han casado con humanos. El más temido es el Dullahan, un jinete que carga su propia cabeza bajo el brazo y viene al mundo a por el alma de algún vivo. ¡No olvides que de aquí surgió la celebración del Halloween!

El titánic

EL TITANIC BELFAST es un museo moderno que relata en 6 pisos lo que fue el barco más grande del mundo y que en su viaje inaugural en 1912, se hundió en el Atlántico. El edificio se ubica justo donde la embarcación fue construida y ofrece exhibiciones interactivas con réplicas de camarotes, cubiertas y salas de máquinas. Fue elegido como la mejor atracción de Europa en 2016.

Tras el gigante

CUARENTA MIL COLUMNAS de basalto al noreste de la isla se formaron cuando la lava de un volcán hace 60 millones de años se enfrió rápidamente dejando la piedra en forma de perfectos pentágonos, hexágonos y octágonos. Se extienden desde el pie de un acantilado hasta internarse en el mar, por lo que los irlandeses guardan la teoría de que las piedras fueron tiradas entre dos gigantes que no se llevaban bien: uno habitaba en Irlanda y el otro la isla de Staffia al oeste de Escocia.

San Patricio

EL SANTO PATRONO de la República de Irlanda es motivo de festejos cada 17 de marzo donde quiera que hayan comunidades de irlandeses en el mundo. La catedral de Dublín está dedicada al santo, junto a un pozo donde bautizaba a quienes se convertían del paganismo al cristianismo. A él se le atribuye el milagro de haber librado a la isla de serpientes y de explicar la Santísima Trinidad a partir de una hoja de trébol, por lo que se convirtió en símbolo de la Iglesia Católica de Irlanda.

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