Descubre por qué millones de viajeros siguen confiando sus vacaciones a una agencia de viajes, aún y cuando Internet ofrece la posibilidad de contratar  servicios. 

DECÍA UNA AMIGA que no hay nada más tranquilizante que tener un buen médico, un abogado y un sacerdote. Lo mismo digo yo pero de un buen agente de viajes, porque aunque Internet da la impresión de que puedes comprar todo para tu viaje, no hay como contar con un consultor experto… después de todo, no diario se viaja a Vietnam o Australia.
Y es que no todo lo que ves en Internet es lo que parece. Por ejemplo, hace poco vi en un sitio la habitación de un hotel en el que apenas había estado y ¡no podía reconocerla yo mismo! En el portal aparece espaciosa y moderna, pero en realidad poco faltaba para que fuera una celda de prisión, con los muebles viejos, escasa luz y una ventana con vista a una segunda torre de habitaciones.
El agente de viajes ya sabe cómo son y te puede asegurar que lo que reserves será lo que esperas obtener a cambio. Él conoce personalmente lo que recomienda y te puede informar, por ejemplo, si la alberca es realmente lo que parece o si otros clientes suyos la han pasado bien en un todo incluido de tu interés.

agente2
Y es que uno puede leer las opiniones en sitios como TripAdvisor, pero es muy difícil diferenciar entre quiénes exageran y quienes saben valorar la calidad de los servicios. Al menos con el agente de viajes sabes que su apreciación es profesional y que sus sugerencias son acordes con tus gustos y necesidades.
Ahora bien, la compra por Internet es como hacerlo por catálogo sin posibilidad de adaptar los servicios o armarlos a tu medida. Los agentes de viajes tienen conexión personal con los proveedores y pueden hacer mucho más que lo que vemos en la red; desde conseguir asientos o habitaciones cuando pareciera que ya no hay disponibilidad hasta conseguir extras en tours o alojamientos.

ES TU ÁNGEL DE LA GUARDA
…y dulce compañía, aunque no estén físicamente. El agente tiene contacto directo y permanente con las aerolíneas, hoteles, operadores de excursiones y navieras, y en caso de un problema o emergencia pueden hablar con sus colegas y solucionarlo mucho mejor que cuando uno contrata por Internet. Y créeme: el prestador de servicios no querrá quedar mal con el agente de viajes. En contraste, si un servicio adquirido en la red te llega a fallar, es casi un David contra Goliat para conseguir que se cumpla lo contratado. No es lo mismo llamar a un call center que a tu agente de viajes de confianza, quien hará todo lo posible para que el proveedor cumpla con lo acordado.
Además, a la hora de contratar, él te puede orientar si el servicio es reembolsable o permite cambios, entre otras condiciones, que por Internet son letra chiquita o no se entiende.
Claro está que uno puede pasarse horas leyendo y comparando en páginas electrónicas, pero el exceso de datos puede ser más abrumador que eficiente y al final estar más confundido que antes de emprender la búsqueda. Con un agente de confianza, te ahorras todo ese tiempo y viajas a la segura.
También ten en cuenta que las agencias se mantienen al tanto de las novedades y pueden ofrecerte promociones solo disponibles con ellos, tales como tarifas exclusivas en rutas nuevas de aerolíneas.
Por todo esto, la cuota por servicio de una agencia se paga con creces a la hora de que las vacaciones resultan tal como las soñaste y a precios más competitivos que Internet. No sabemos cuándo volveremos, así que no hay por qué arriesgar.