Teñidas de sol, las islas hawaianas seducen con vistas volcánicas, playas turquesa y tradiciones que comienzan con un “aloha”.

Tropcal Frangipani

Al pensar en Hawái, nuestra mente se inunda de color. Ya sabes, collares y camisas floreadas, faldas a tiras (al ritmo de las caderas), cocos para beber y surfistas sobre las olas. En justa medida, todo ello se encuentra en estas islas que por siglos fueron influenciadas por sus hermanas del sur, las polinesias. Y en este divertido escenario se descubre uno de sus mejores rostros, el romántico, presente en las playas con vistas volcánicas y los suaves atardeceres de brisa tropical.

¡Y vaya que es encantador! Ya que el archipiélago hawaiano está formado por las cimas de volcanes bajo el mar, que emergen a la superficie como si buscaran la luz del sol. Por siglos, cada isla se desarrolló de manera independiente, con base en tabúes religiosos y tradiciones que sin duda tú y tu pareja llegarán a presenciar. Aunque el arribo del famoso explorador inglés, Capitán Cook, marcó el antes y después de Hawái a finales del siglos 18, las islas conservan su cultura y reciben al visitante con el afecto de un “aloha”, la palabra para desear la buenaventura.

abstract-13Honolulu, en la isla de Oahu, es la capital; en ella se entremezcla el histórico espíritu hawaiano con la modernidad de grandes resorts, comercios y opciones de entretenimiento, además de rincones paradisíacos para disfrutar en pareja.

Hawái es un estado de la Unión Americana y en ella aún se recuerda la batalla contra Japón, cuando la base militar Pearl Harbor fue atacada, durante la Segunda Guerra  Mundial.  Se pueden conocer viejas embarcaciones y visitar su museo .

También en Oahu, les sugiero explorar los senderos que llevan hasta el cráter de Diamond Head, nombrado así por los ingleses que, según cuentan, confundieron los cristales de las rocas con diamantes. También, vale la pena visitar Waikiki, un área de playa, comercios, vida nocturna, y el “mejor imposible” para probar suerte en las tablas de surf. Verán que pocos lugares son tan aclamados por los surfistas como la costa norte de Oahu, donde se llevan a cabo los torneos internacionales.

Desde Honolulu, pueden tomar un breve vuelo a la isla de Maui, lugar de paisajes lunares y plantas exóticas, que preserva el encanto de isla grande con pocos habitantes – y algunos resorts de lujo. Aquí, vale la pena madrugar para ir al Parque Nacional de Haleakala y subir a la cima del volcán inactivo más grande del mundo, a 3 mil metros de altura, y presenciar el amanecer sobre las nubes.

HAWAI

Aunque pueden disfrutar de la densa selva en todas las islas hawaianas, la naturaleza de Kauai no tiene contrincantes. Si buscan unos días de aislamiento en pareja, ésta es la mejor isla para esconderse del mundo entre jardines botánicos, cañones, ríos y cascadas. Se sabe que el mar de su Costa Na Pali, tiene el color más intenso de los alrededores, y que su río Wailua es el único navegable.

De tener la oportunidad, les recomiendo visitar también la Gran Isla (o Isla de Hawái), orgullosa guardiana del Kilauea, uno de los volcanes más activo del planeta, e incluso, si tienen suerte podrán admirar el movimiento de la lava cuesta abajo hasta llegar al mar. Luego, pueden dirigirse a las serenas aguas de Kona y visitar las numerosas plantaciones de café hawaiano.

Con el rojo lava de los volcanes, el verde claro del mar y las palmeras, y los innumerables tonos del atardecer, Hawái regala su colorido escenario a los enamorados.