Dar una prenda, invitar el vino o preparar una fondue… es el castigo que me impusieron por habérseme caído el pan en medio de una fondue de queso que compartía con unos amigos en Ginebra, Suiza, y eso aquí, es muy grave.

Quizás para sanar mi orgullo, elegí caer en la tentación de preparar uno de los platillos más conocidos de la cocina suiza, que según parece tuvo su origen en la región de Romandía, en donde el francés es su idioma natal y las montañas son parte de su vida.  Se dice que los pastores acostumbraban calentar pedazos de queso viejo a fin de llevarse algo caliente al estómago. Así nació la famosa fondue.

Esa deliciosa idea ha recorrido todo el mundo y cada quien la ha adaptado según sus costumbres y preferencias; pero como se trata de pagar una penalidad decidí respetar la receta tradicional lo mejor posible, incluido el caquelon (olla para poner el queso), y los tenedores.

 

Demasiado fácil para ser tan delicioso
La preparación es muy sencilla. Lo primero es pelar el diente de ajo y tallarlo por el interior del caquelon. Después se agrega el Gruyere junto con el vino y el jugo de limón, y se pone a fuego muy bajo revolviendo constantemente. Cuando el queso empieza a fundirse y a desprender ese delicioso aroma tan característico, es el momento de añadir el Vacherin y la maicena diluida en Kirsch. Sin dejar de menear, se condimenta con pimienta hasta que se hace una mezcla homogénea, suave, de esas que nos ganas de comerla a cucharadas.

Al llevar a la mesa el caquelon, se pone sobre su base con la hornilla prendida para que se mantenga caliente. Se puede servir con verduras, pero preferí tratar con diferentes tipos de pan un poco dorados, la combinación es tan exquisita que parecen haber nacido el uno para el otro.

Después de varios ensayos, aprendí que el punto perfecto de la fondue es cuando no hace hilos el queso al sacar el pan, que hay que llegar hasta el fondo del caquelon para que no se pegue la mezcla, a tener bien sujeto el pan con el tenedor para no perderlo en la fondue, y que no necesito de un castigo para preparar este delicioso platillo.

Elaboración de queso gruyere, Suiza.