Una cosa es caminar por las calles de Florencia y otra es verla desde la Plaza Miguel Ángel. ¡Ya no se diga al atardecer!

EL CORAZÓN DE LA TOSCANA, cuna de ilustres italianos y capital mundial del arte y la arquitectura, ofrece la Plaza Miguel Ángel (Piazzale Michelangelo) desde donde puedes apreciar por qué es fácil enamorarse de Florencia. Fue construida en 1869 sobre una colina justo al sur del centro histórico, adornada con una réplica en bronce del David de Miguel Ángel. Desde entonces, el lugar atrae a turistas de todo el mundo, quienes suspiran ante la imponente vista del Ponte Vecchio, la cúpula de Santa Maria del Fiore y los museos como los Uffizi.

Yo llegué a ella en autobús público pero también puedes subir por tu propio pie desde Piazza Poggi, justo debajo del mirador, o seguir los pasos de Dante desde Porta San Miniato.

Como cientos de visitantes, fui justo al atardecer, sorprendida de los cambios de color de los edificios conforme el sol atravesaba el horizonte florentino. También me pareció espectacular el cambio del rio Arno que no deja de espejar hasta convertirse en plata bajo las estrellas de este rincón de Italia.

Sin importar la hora ni el día del año, el ambiente en el mirador siempre es festivo. ¡Y cómo no, si uno no quisiera quedarse ahí para siempre!

Fotografías: Armando Dájer