Así como a nosotros nos apasionan los tacos, a los ingleses se les hace agua a la boca el bacalao rebozado con papas fritas.

NO ASOCIABA el sabor del bacalao con la Emulsión de Scott que me daban de niña, ignorando que se trataba del aceite de hígado de este pescado.

Así que te imaginarás mi horror cuando llegué a Inglaterra y noté que todos comen filete de bacalao rebozado. A insistencia de mis amigas me aventuré a probarlo en un chippy (como se les llama a los puestos que lo venden) frente a la Torre de Londres (foto superior). ¡Y vaya sorpresa que me llevé! El bacalao inglés es delicioso (que nada tiene que ver con el fuerte olor del aceite de su hígado) y está rebozado con una cobertura de harina muy ligera porque le agregan un poco de bicarbonato de sodio. Para acompañarlo siempre se come con papas fritas y se adereza al gusto con sal y vinagre, una rodaja de limón o cátsup, como le gustaba al Beattle John Lennon.

Originalmente, era una comida de la clase obrera, popularizada por judíos emigrados de España y Portugal en el siglo 16, y ya mencionado en Oliver Twist (1838), de Charles Dickens . Durante las guerras mundiales, el fish-and-chips era tan importante como alimento que el gobierno se aseguró que hubiera abasto suficiente. De hecho fue una de las pocas comidas que no fueron racionadas.

Cuando viajes a Inglaterra, ve a un chippy y pruébalo: estoy segura que te encantará.

Fotografías: Armando Dájer  ©