Disfrutar de un restaurante galardonado con dos o tres estrellas de la famosa guía de viajes equivale a un momento histórico en tu vida.

LOS MEJORES CHEFS dedican toda una vida para lograr obtener el reconocimiento de la guía francesa Michelin que desde 1926, promueve los viajes en carretera (no olvidemos que fabrican llantas) y la cultura gastronómica a través de su guía de restaurantes que “vale la pena conocer”. La famosa publicación anual de portada roja comenzó con Francia, pero a partir de 1956 se aventuró a publicar ediciones de otros países, primero de Europa, luego de Estados Unidos y 4 ciudades de Asia.

Desde sus inicios, los hermanos Édouard y André Michelin decidieron financiar un equipo de “inspectores” para visitar anónimamente los restaurantes de cada ciudad y determinar cuáles merecían ser incluidos en la publicación. ¡Imagina a este ejército de afortunados cuyo trabajo es andar por el mundo comiendo lo mejor!

He aquí como evalúan. Si entre los restaurantes incluidos en la guía hay alguno que cumple con estrictos criterios de excelencia, entonces se le otorga una primera estrella. Según la empresa, si la calidad se mantiene tras cuatro visitas con 18 meses de diferencia entre sí, entonces el restaurante se hace acreedor a una segunda estrella. Si después de diez visitas el lugar sigue manteniendo su genialidad, entonces se hacen merecedores a la tercera estrella, lo que pone al establecimiento en la cima del mundo.

Adicionalmente existen los restaurantes considerados Bib Gourmand (apodo de la mascota de la fabricante de llantas), que reconoce aquellos lugares que ofrecen una buena relación entre calidad y precio.
Así que si quieres una experiencia muy especial en tu próximo viaje, ¡sigue las estrellas!