De calles sinuosas y peldaños interminables, Valparaíso siempre fue inspiración del poeta e hijo pródigo de Chile, Pablo Neruda.

13797354454149_fDespués de dos horas de trayecto desde Santiago de Chile llegamos a Valparaíso, momento en el que no pude evitar la emoción de conocer la ciudad de la que tanto había oído hablar, la misma donde Pablo Neruda pasaba temporadas y festejaba el fin de año; ese Valparaíso elegante, cosmopolita y lleno de colores, que se desvelaba ante mis ojos dejando entre labios un ligero sabor a mar.

Contiguo al famoso balneario de Viña del Mar, Valparaíso tiene una urbanización errática, casi impredecible y sin evidente planeación de por medio. ¿Por qué? La ciudad tuvo sus inicios en la parte baja frente al mar—llamada El Plan— ahí están el Congreso Nacional, el Edificio del Cabildo y otros servicios públicos e instituciones de estado— pero con el paso de los años la población gradualmente fue asentándose en los cerros que corren paralelo a la bahía hasta formar esa maraña de casas que cuelgan milagrosamente y que hacen las veces de anfiteatro natural con vista al puerto, el principal de Chile.

Inti - Juillet 2011Entre los cerros se entretejen los barrios con sus claras diferencias socioeconómicas y urbanísticas; por un lado, casonas derruidas y endebles y del otro, casas coloniales transformadas en elegantes hoteles boutique y restaurantes de lujo, con balcones en apariencia suspendidos en el aire. Admirando esta mezcla de estilos es fácil comprender por qué la UNESCO decretó a Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad: pese a lo complicado de la orografía, sus habitantes han logrado urbanizar el territorio, con el Pacífico por testigo.

Camino con gozo entre sus vericuetos; el viento es fresco, se cuela a raudales por las callejuelas; entre el sube y baja de sus escaleras y callejones brota un popurrí de viviendas de todos colores.

Cuesta abajo encuentro numerosas galerías de arte, cafés y bares bohemios, un espacio aderezado de artistas de joyería, pintura y otras obras que exponen y venden en las calles.

En mi travesía por la ciudad me encuentro con muros y fachadas que sirven a poetas y pintores para expresar sus sentimientos, – me detengo a verlos, les tomo fotos – hasta llegar al Museo a Cielo Abierto de Valparaíso,  conformado por 20 murales pintados en los faldeos del cerro Bellavista.

valparaiso

pescandoLa vivienda del Premio Nobel de Literatura 1971, fue construida caprichosamente en un espacio estrecho con cuatro niveles y un altillo, con la pinta de un barco cuya mirada está puesta obviamente en el mar.

Recorrí los espacios donde el escritor organizaba fiestas, convivía con sus amigos y ponía en papel lo que dictaba su corazón. Finalmente dejo La Sebastiana, llevándome un recuerdo de aquel remanso de inspiración.

El viaje ha resultado fugaz y duele abandonar Valparaíso, ciudad de porteños que han sabido retar los terremotos u “olas de la tierra”, como les llamaría Neruda. Sé que jamás olvidaré su mar, sus cerros y su gente encantadora, a la que siempre querré volver.

valpariso 1

valpo

valaparaiso 2