¿Recuerdas a Bridget Jones o a Mr Bean? El éxito de estos personajes de cine y televisión se debe al muy particular sentido del humor británico. Conoce qué lo distingue.

Seguramente lo habrás notado al viajar a Inglaterra, ver las series de la BBC o las películas de comedia.

La norma dicta, primero que nada, que hay que saber reírse de uno mismo porque aquel que se toma muy en serio se enoja. Expresiones como “traigo el cabello como si hubiera visto al fantasma de Canterville” o “mi inglés es mejor que mi chino mandarín” ilustran este punto.

De la mano van el sarcasmo y la ironía; aquí tres ejemplos: “Tu puntualidad hace sombra a los suizos”, “me encanta la comida fría”, o “con esta fila quizás entremos antes de fin de año”.

Otra característica de su humor es cuando parecen hacer de menos siendo que en realidad les parece fantástico. Por ejemplo, cuando una película les puede parecer fantástica, dirían: “no estuvo mal”.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que para los británicos el humor tiene cabida a cualquier hora y en cualquier lugar. Es su válvula de escape, especialmente cuando las situaciones son adversas.

Y no creas que te advierten de la broma con una sonrisa o un cambio en el tono de voz, sino que pueden mantenerse inexpresivos o con el mismo tono del resto de la conversación lo que obliga al interlocutor a detectar cuándo se trata de un momento humorístico.

Así que atentos cuando viajen al Reino Unido,… y ríanse de sí mismos.