Solo abarca una calle peatonal, la calle Dolores; está en pleno centro del Distrito Federal y quien pone pie en ella se traslada de inmediato al Oriente Lejano… aunque solo sea por unos minutos.

IMG_5776En el enjambre que es el centro de la Ciudad de México, resulta sorpresivo para cualquiera la calle Dolores entre Independencia y Artículo 123,  justo a espaldas de la Alameda. Es una angosta callejuela peatonal que alberga comercios y restaurantes de chinos que llegaron desde la sureña ciudad de Cantón,  en los albores del siglo 20.

Resulta divertido pasar abruptamente del tumulto de vendedores ambulantes, taquerías y  organilleros a linternas chinas encendidas, gatos de la buena suerte agitando la mano y meseros ofreciendo amplios menús de comida china —más de lo que uno está acostumbrado en restaurantes orientales.

IMG_5782Los pequeños comercios, que no son más que un par, retan a la vista con su colorida y exótica mercancía.  Ofrecen desde agua de sabores desconocidos para nuestro paladar, hasta hermosos qipaos, el típico vestido para la mujer, cuyo ajuste obliga a una perfecta silueta.  Por supuesto se ofrece toda suerte de objetos para sinfín de bendiciones, incluyendo a la fortuna, la salud y la felicidad.

Los comerciantes, acostumbrados a explicar cada producto, se toman el tiempo de dar detalles al cliente mexicano que ignora lo que tiene ante sí.

Invariablemente los locatarios se muestran orgullosos de su origen y buscan compartirlo con los visitantes. Tan es así que no dudan en celebrar el Año Nuevo con la Danza del Dragón y la Danza del Tigre, que traen buena suerte y ahuyentan los malos espíritus.  Aun siendo pequeña la calle,  ambos personajes cobran vida con una docena de artistas que los sostienen y hacen que bailen al ritmo de gongs y tambores. Es un espectáculo que congela el ir y venir de los peatones, para apreciar el único lugar de la república donde se realiza. En particular llama la atención la costumbre del Tigre de “comer” lechuga que les ofrecen los comerciantes y esparcir sus hojas, repartiendo así la buena suerte.IMG_5767

IMG_5784El gobierno de China donó un arco de entrada estilo pagoda en 2008, pero fue construido en la Plaza Santos Degollados, un pequeño parque  a un costado del barrio. Es una construcción de concreto revestido con cerámica, mármol y granito chinos, vigilada por dos leones a ambos costados. Además, el jardín del parque fue rediseñado de acuerdo con las tradiciones chinas. Así se ha convertido en el símbolo de unión entre ambos países.

Una vez fuera del barrio, resulta difícil reincorporarse al bullicio de la Ciudad de México, deseando explorar más del Lejano Oriente. Al menos queda la seguridad de que cuando se quiera revivir la experiencia, la pequeña comunidad china estará ahí esperando nuestro regreso.

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